{"id":233995,"date":"2025-12-02T11:41:51","date_gmt":"2025-12-02T10:41:51","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/sin-categoria\/ya-no-soy-yo-quien-ora\/233995\/"},"modified":"2026-08-29T21:14:52","modified_gmt":"2026-08-29T19:14:52","slug":"ya-no-soy-yo-el-que-ora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/ya-no-soy-yo-el-que-ora\/","title":{"rendered":"Ya no soy yo el que ora"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.6&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<h1>Ya no soy yo el que ora&#8230;<\/h1>\n<p>Comprendo perfectamente el sentimiento que te hace escribir: \u00abMi oraci\u00f3n cotidiana me parece insignificante. No puedo imaginar que la oraci\u00f3n balbuceante de una criatura min\u00fascula interese al Dios perfecto e infinito\u00bb Tienes una conciencia aguda de la miseria de la criatura humana y de la majestad de Dios; es una visi\u00f3n de la fe preciosa y esencial; la gracia a no es ajena a ella. Pero hay otra visi\u00f3n de la fe que querr\u00eda hacerte captar para darte una idea m\u00e1s alta de tu oraci\u00f3n cotidiana, por muy pobre que te parezca.<\/p>\n<p>Si te parece, situ\u00e9monos primero a cierta distancia. Antes de hablar de tu oraci\u00f3n, hablemos de la oraci\u00f3n de Cristo. B\u00e9rulle, en una p\u00e1gina que me gusta mucho, celebra el car\u00e1cter \u00fanico de la oraci\u00f3n de Jesucristo:<\/p>\n<p>Desde toda la eternidad exist\u00eda un Dios infinitamente adorable, pero no hab\u00eda todav\u00eda un adorador infinito; hab\u00eda Dios digno de ser amado y servido, pero no hab\u00eda ning\u00fan hombre ni servidor infinito adecuado para darle un servicio y un amor infinitos. Oh Jes\u00fas, eres ahora ese adorador, ese hombre, ese servidor infinito en poder, en calidad, en dignidad, para satisfacer plenamente este deber y para rendirle este divino homenaje. Eres ese hombre que ama, adora y sirve a la majestad suprema como ella es digna de ser amada, servida, honrada.<\/p>\n<p>Este texto nos hace pensar en Jes\u00fas retir\u00e1ndose a la soledad de las monta\u00f1as, por la noche, para orar. Y sobre todo en el Calvario, donde su perfecta adoraci\u00f3n ofreci\u00f3 a Dios un culto perfecto.<\/p>\n<p>Cabr\u00eda preguntarse: el culto perfecto del Hijo, esta oraci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00bfno ha vuelto vana la oraci\u00f3n de los hombres, suplant\u00e1ndola definitivamente?<\/p>\n<p>Podemos responder ya de entrada que esta oraci\u00f3n de Cristo, lejos de dejar de lado las oraciones humanas, todas esas oraciones balbuceantes desde los or\u00edgenes de la humanidad, todos los sacrificios de todas las religiones y de todos los tiempos, las atrae, las incorpora, las ofrece a Dios y les hace encontrar en ella y por ella un sentido y una eficacia admirables.<\/p>\n<p>Pero todav\u00eda hay una respuesta m\u00e1s impresionante. Cristo quiere que su oraci\u00f3n resuene por todo el mundo, de la selva ecuatorial a los hielos polares, del extremo Oriente al extremo Occidente. Quiere que el m\u00e1s modesto cristiano en oraci\u00f3n tenga algo mejor que ofrecer que palabras vacilantes y sentimientos inadecuados, que disponga de la misma oraci\u00f3n del Hijo de Dios. Quiere que todos los hombres puedan recurrir a su oraci\u00f3n, hacerla suya y presentarla a Dios.<\/p>\n<p>Y todav\u00eda m\u00e1s: Jesucristo no solo quiere que su oraci\u00f3n sea nuestra, como un bien en nuestras manos del que podemos disponer; la quiere implantada, entra\u00f1ada en lo m\u00e1s profundo de nosotros mismos, en la ra\u00edz de nuestro ser, alma de nuestra alma y que podamos repetir con toda verdad junto a san Pablo: \u00abYo vivo, pero no soy yo&#8230;\u00bb. Oro, pero no soy yo quien ora, es Cristo el que ora en m\u00ed. Es el Esp\u00edritu del Hijo, el Esp\u00edritu Santo, el que hace que resuene en m\u00ed el grito de amor filial: \u00ab\u00a1Abba, Padre!\u00bb. De este modo, la oraci\u00f3n de Cristo, lejos de suplantar la oraci\u00f3n de los hombres, la valora admirablemente.<\/p>\n<p>De la misma manera en que, en la noche de Pascua, la llama del cirio pascual se comunica poco a poco a la multitud de peque\u00f1as velas que est\u00e1n en las manos de los fieles, Cristo, por el bautismo, gana a los hombres uno tras otro a trav\u00e9s del mundo y hace surgir en sus almas y de sus almas su oraci\u00f3n filial.<\/p>\n<p>En todos los bautizados, el Padre reconoce a su Hijo; en su oraci\u00f3n, tan insignificante en apariencia, es la oraci\u00f3n de su Hijo la que el Padre escucha.<\/p>\n<p><strong>Es Cristo quien ora en m\u00ed<\/strong><\/p>\n<p>Desde el inicio de su oraci\u00f3n hagan un acto de fe en la misteriosa presencia de Cristo en ustedes que la Escritura nos promete: \u00abSaben que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mi y yo en ustedes\u00bb (Jn 14,20); \u00abCristo habita en sus corazones por la fe\u00bb (Ef 3,17).<\/p>\n<p>Si Cristo vive en nosotros, Cristo ora en nosotros. Porque para Cristo vivir es orar. \u00dananse a \u00e9l, hagan suya su oraci\u00f3n, o m\u00e1s bien (los t\u00e9rminos que acabo de emplear ponen demasiado el acento en su actividad) dejen que su oraci\u00f3n se apropie de ustedes, los inunde, los eleve hasta llevarlos al Padre. No les prometo que lo perciban; les pido solamente que lo crean y que durante la oraci\u00f3n vuelvan a darle y a renovarle su plena adhesi\u00f3n. C\u00e9danle el puesto, todo el puesto. Que ella pueda apoderarse de todas las fibras de su ser, como el fuego penetra la madera y la vuelve incandescente.<\/p>\n<p>Orar es realizar la petici\u00f3n que Cristo nos dirige: \u00abPr\u00e9stame tu inteligencia, tu coraz\u00f3n, todo tu ser, todo lo que en el hombre es susceptible de convertirse en oraci\u00f3n, a fin de que yo pueda hacer surgir en ti la gran alabanza al Padre. \u00bfHe venido para algo que no sea alumbrar el fuego sobre la tierra y que este se propague, transformando todos los \u00e1rboles del bosque en antorchas vivas? Ese fuego es mi oraci\u00f3n, consiente a ese fuego\u00bb.<\/p>\n<p>Cristo est\u00e1 tan presente en el peque\u00f1o bautizado como en el gran m\u00edstico. Pero la vida de Cristo no est\u00e1 en el mismo estadio de desarrollo en el uno y en el otro. Si en el alma del peque\u00f1o bautizado vibra ya la oraci\u00f3n de Cristo, todav\u00eda no est\u00e1 m\u00e1s que en germen, como una peque\u00f1a llama. En la medida en que nosotros cooperemos a lo largo de nuestra vida se intensificar\u00e1 y poco a poco tomar\u00e1 posesi\u00f3n de todo.<\/p>\n<p>Nuestra cooperaci\u00f3n consiste en principio en adherirnos, desde lo m\u00e1s profundo de nuestro querer, a la oraci\u00f3n de Cristo en nosotros. Pero f\u00edjense bien en el fuerte sentido que le doy a esa palabra; adherirse no designa un d\u00e9bil acuerdo ni una aceptaci\u00f3n superficial, sino una entrega total, del mismo modo que un tronco que se entrega a la llama se convierte \u00e9l tambi\u00e9n en llama.<\/p>\n<p>Nuestra cooperaci\u00f3n consiste, pues, en buscar, con toda nuestra inteligencia, en qu\u00e9 consiste la oraci\u00f3n de Cristo en nosotros, sus componentes b\u00e1sicos: alabanza, acci\u00f3n de gracias, ofrenda, intercesi\u00f3n&#8230; para unirnos a ella m\u00e1s perfectamente. Me ped\u00edas temas de meditaci\u00f3n, no conozco otro mejor.<\/p>\n<p>Es posible que, durante mucho tiempo, el hombre de oraci\u00f3n no sea capaz de descubrir esta oraci\u00f3n de Cristo en \u00e9l que su fe le garantiza y que con su meditaci\u00f3n ir\u00eda conociendo mejor. Llega un d\u00eda, sin embargo -y no es necesariamente durante la oraci\u00f3n-, en el que su alma la descubre. El hombre entonces se calla sobrecogido, teme espantarla, como se teme espantar al p\u00e1jaro que ha venido a posarse en el alf\u00e9izar de la ventana&#8230; Despu\u00e9s, de repente, se da cuenta de que ha desaparecido, no sabe c\u00f3mo, quiz\u00e1 durante un segundo de p\u00e9rdida de atenci\u00f3n y se siente triste. Hab\u00eda sido maravilloso encontrar esta oraci\u00f3n en el fondo de s\u00ed mismo y hab\u00eda esperado recuperarla por la ma\u00f1ana al despertar y durante el d\u00eda, cuando interrumpiera su trabajo. No hay que desesperarse: la oraci\u00f3n de Cristo siempre est\u00e1 ah\u00ed, incluso cuando no llegamos a percibirla. Hay que volver a ella por la fe, y sobre todo no obsesionarse con tener de nuevo esa experiencia. Ser\u00eda faltar al honor que se le debe a Dios ir a la oraci\u00f3n por los dones de Dios y no por Dios mismo. El Se\u00f1or, seg\u00fan su promesa (Jn 14,21), se manifestar\u00eda con mayor frecuencia si no estuvi\u00e9ramos m\u00e1s atentos a la espera de sus dones que a la de \u00e9l mismo. Es seguro que la gracia de percibir la oraci\u00f3n de Cristo volver\u00e1 a nosotros. Quiz\u00e1 incluso, una vez recuperada, esta oraci\u00f3n ya no se nos escapar\u00e1 jam\u00e1s, a condici\u00f3n de no querer poseerla, como renunciar\u00edamos a capturar al asustadizo p\u00e1jaro en nuestra ventana.<\/p>\n<p>Si el alma llega a estar perfectamente despose\u00edda, muerta a s\u00ed misma, entonces podr\u00e1 sentir lo que san Ignacio de Antioqu\u00eda expresaba en t\u00e9rminos inolvidables en su carta a los Romanos, escrita al final de su larga vida apost\u00f3lica en el barco que le conduc\u00eda al martirio: \u00abMis pasiones han sido crucificadas, ya no hay en m\u00ed apetito por las cosas de la tierra. Pero un agua viva murmura dentro de m\u00ed y me dice: \u00abVen al Padre\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, Cahiers sur l\u2019oraison, S\u00e9rie Initiation VI<\/cite><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comprendo perfectamente el sentimiento que te hace escribir: \u00abMi oraci\u00f3n cotidiana me parece insignificante. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":231725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-233995","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-oracion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=233995"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233995\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":235958,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233995\/revisions\/235958"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/231725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=233995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=233995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=233995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}