{"id":234004,"date":"2025-12-04T21:24:59","date_gmt":"2025-12-04T20:24:59","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/sin-categoria\/la-virgen-en-el-hogar\/234004\/"},"modified":"2026-06-03T22:46:48","modified_gmt":"2026-06-03T20:46:48","slug":"la-virgen-en-el-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/la-virgen-en-el-hogar\/","title":{"rendered":"La Virgen en el hogar"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.6&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>La Virgen en el hogar<\/h1>\n<p>La fiesta de la Anunciaci\u00f3n conmemora la humilde y ferviente respuesta que Mar\u00eda dio a Dios: FIAT\u2026 \u00a1S\u00cd! Es la fiesta del consentimiento de la Virgen a la inimaginable proposici\u00f3n divina. Es la fiesta del amor, cuya expresi\u00f3n perfecta es ese S\u00cd breve, discreto y poderoso, por el cual el alma se entrega, por el cual el alma es tomada. Es el S\u00cd de la Esposa al Esposo, el consentimiento gozoso y grave, por el cual el coraz\u00f3n se entrega, cede todo el lugar a la otra Presencia: Mar\u00eda dijo S\u00cd a Dios y el Verbo se hizo carne en su seno.  <\/p>\n<p>Antes de ese d\u00eda, el mundo viv\u00eda bajo el signo del \u00abrechazo\u00bb, del \u00abno\u00bb opuesto por Ad\u00e1n y Eva a la voluntad divina. En la persona de estos lejanos antepasados, en efecto, la humanidad hab\u00eda roto la alianza primitiva y hab\u00eda preferido divinizarse a s\u00ed misma antes que someterse al Se\u00f1or. Entre el \u00abs\u00ed\u00bb y el \u00abno\u00bb, hab\u00eda optado por la palabra del rechazo.  <\/p>\n<p>En la Anunciaci\u00f3n, es la humanidad la que se convierte a Dios. Una mujer la hab\u00eda arrastrado a la rebeli\u00f3n; otra la encamina por la v\u00eda de la sumisi\u00f3n. El \u00abno\u00bb orgulloso hab\u00eda expulsado a Dios, el humilde \u00abs\u00ed\u00bb lo llama y lo acoge. En adelante, la palabra que es la del amor, ser\u00e1 escuchada de nuevo en esta tierra. Mar\u00eda da el ejemplo y obtiene que la gracia del consentimiento sea ofrecida a todos los hombres. Todos aquellos que hayan dicho S\u00cd a Dios \u2014ya sean del Antiguo o del Nuevo Testamento\u2014 ser\u00e1n sus hijos. Pero fue necesario su S\u00cd para que todos los dem\u00e1s, cuya alma secreta y vibrante es el suyo, se hicieran posibles.      <\/p>\n<p>Toda la vida de la Virgen-Madre, comprometida por el S\u00cd de la Anunciaci\u00f3n, fue una continua ascensi\u00f3n de amor. As\u00ed pues, es junto a ella donde los hogares cristianos aprender\u00e1n a pronunciar una primera vez, y luego toda su vida, el S\u00cd que es el alma de su amor. Es Mar\u00eda, la humilde sierva del consentimiento, quien ense\u00f1a a sus almas c\u00f3mo se repite y c\u00f3mo se vive cada d\u00eda el S\u00cd del primer d\u00eda; c\u00f3mo, en el silencio del amor \u2014pues Mar\u00eda \u00abconservaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb\u2014, la ardiente llama del primer S\u00cd permanece bien viva, llama exigente que no acepta las cenizas, sino que m\u00e1s bien las devorar\u00eda, a fin de vivir m\u00e1s ardiente y m\u00e1s alta. El amor solo es verdadero si persevera. M\u00e1s a\u00fan: solo es verdadero si crece, si se vuelve m\u00e1s puro y m\u00e1s absoluto. Su perfecci\u00f3n no est\u00e1 en la alegr\u00eda de ese S\u00cd primaveral que los labios intercambiaron por primera vez; est\u00e1 en la plenitud cargada de sus frutos, al final de la estaci\u00f3n, despu\u00e9s de muchos trabajos, penas y fatigas. Son los S\u00cd de la vejez al atardecer de una vida de fidelidad, los que expresan el consentimiento perfecto de dos seres el uno al otro y culminan esa uni\u00f3n que es su obra y su recompensa.      <\/p>\n<p>Ese S\u00cd del final de los d\u00edas ya no es esa palabra resplandeciente, esa afirmaci\u00f3n vehemente del joven amor. Es grave, es una palabra del coraz\u00f3n a la que asusta el ruido de las palabras, palabra misteriosa que el mayor pudor de un amor m\u00e1s santo solo pronuncia en voz baja. \u00ab\u2026 Dichosos dos amigos que se aman lo suficiente, que quieren complacerse lo suficiente, que se entienden lo suficiente, que son lo suficientemente parientes, que piensan y sienten lo suficientemente igual, lo suficientemente semejantes por dentro, cada uno por separado, lo suficientemente iguales, cada uno junto al otro, que disfrutan y experimentan el placer de callarse juntos, de callarse uno junto al otro, de caminar largo tiempo, largo tiempo, largo tiempo\u2026 de ir, de caminar silenciosamente a lo largo de los silenciosos caminos. Dichosos dos amigos que se aman lo suficiente para callarse juntos en un pa\u00eds que sabe callarse\u2026\u00bb (P\u00e9guy).  <\/p>\n<p>Ese \u00abpa\u00eds que sabe callarse\u00bb, \u00bfno evoca irresistiblemente el hogar del S\u00cd perfecto que fue la casa de Nazaret, que fue y es siempre el coraz\u00f3n de Mar\u00eda? Es interrogando sobre su misterio a ese hogar del Amor donde los esposos terrenales aprender\u00e1n el secreto del S\u00cd verdaderamente cristiano, sin lentitudes ni reticencias, fiel y constante, del S\u00cd de las horas de ansiedad y de las horas de alegr\u00eda, del S\u00cd que consiente al otro, a todo el otro, al otro tal como es, del S\u00cd respondido a esas peticiones que comprende y a esas exigencias que no comprende, del S\u00cd que participa en las alegr\u00edas y asume las penas, a ejemplo mismo de Cristo y de la Virgen de la Compasi\u00f3n, del S\u00cd de toda abnegaci\u00f3n, sin avaricia ni reticencia alguna. \u00abQuiero aprender con Dios a ser esa cosa toda buena y toda entregada que no reserva nada y a la que se le toma todo\u00bb (Claudel).  <\/p>\n<p>No solo la Virgen ense\u00f1ar\u00e1 a los esposos a vivir ese misterio del S\u00cd, de un S\u00cd siempre m\u00e1s pleno, sino que les revelar\u00e1 primero que nadie puede decir S\u00cd, verdaderamente, a otro si no ha dicho primero S\u00cd a Dios. Porque quien consiente a Dios, recibe en herencia las riquezas del amor divino y puede decir con toda sinceridad: \u00abLa fuerza por la cual te amo no es diferente de aquella por la cual existes\u00bb (Claudel). Es el amor mismo de Dios el que pasa por su coraz\u00f3n para alcanzar otro coraz\u00f3n. Que consienta m\u00e1s plenamente, que se abra m\u00e1s ampliamente y el amor divino ser\u00e1 en \u00e9l una fuente manante, inagotable.   <\/p>\n<p>Si es cierto afirmar que hay que consentir primero a Dios antes de decir S\u00cd a otro, hay que a\u00f1adir que ese S\u00cd dicho al otro, renueva el consentimiento a Dios. As\u00ed, entregarse a su c\u00f3nyuge \u2014para unos esposos cristianos\u2014 es entregarse a Dios y es al mismo tiempo transmitir a aquel a quien se ama las gracias que se han recibido de Dios para \u00e9l; abrirse a la presencia del otro, es acoger en s\u00ed la vida divina de la cual es portador y que nos ofrece; ya se posee ciertamente, pero \u00bfno puede siempre desarrollarse? El amor viene de Dios, va a Dios y solo puede vivirse perfectamente en Dios. Quien repudia el amor divino, ignorar\u00e1 siempre la plenitud del amor humano, piense o diga lo que diga. No se ama verdaderamente fuera de Dios. Es imposible para los esposos eludir la presencia divina. \u00abLos amantes nunca est\u00e1n solos, escribe G. Thibon; si Dios no est\u00e1 en ellos para unirlos, est\u00e1 entre ellos para separarlos\u00bb. Esta presencia hace la alegr\u00eda de los esposos cristianos, pues saben que no solo no es celosa y no les impone moderar su amor sino que les hace un deber amarse siempre m\u00e1s, tanto m\u00e1s cuanto que los fortalece y los ayuda en esta dif\u00edcil y magn\u00edfica empresa. Y cuando, en las horas sombr\u00edas, ya no ven el camino, cuando la gran presencia divina los intimida, les queda recurrir a la muy cercana y muy tierna presencia de la Virgen Mar\u00eda.        <\/p>\n<p>El hogar tambi\u00e9n, como cada uno de los esposos, debe decir S\u00cd a Dios. El coraz\u00f3n del hogar, ese coraz\u00f3n nuevo, \u00fanico, surgido de esos dos corazones que se han entregado el uno al otro, debe consentir a Dios y entregarse a \u00e9l. Entonces, el S\u00cd que el amor dice a Dios y que renovar\u00e1 muchas veces, llama a ese s\u00ed de Dios que se convertir\u00e1 en fuente de vida en el hogar, r\u00edo de vida m\u00e1s tarde, y suscitar\u00e1 a lo largo de los siglos un pueblo de hijos de Dios. Porque el hogar ha dicho S\u00cd, la vida est\u00e1 en \u00e9l, sale de \u00e9l y va a fecundar la tierra, Misterio muy cercano al de la Anunciaci\u00f3n. La Virgen ha engendrado la Cabeza, el hogar engendra los miembros. El hogar conoce con asombro que uniendo su S\u00cd al de Mar\u00eda, colabora con ella y contribuye a dar el Cristo al Padre y a los hombres.     <\/p>\n<p>Importa sin embargo se\u00f1alar que los padres solo transmiten la vida natural y que su S\u00cd dicho al Dios creador, debe ir acompa\u00f1ado de un S\u00cd dicho al Redentor presente en su Iglesia. Humildemente, convencidos de su indigencia, deben venir a solicitar para su hijo esa vida divina que la paternidad humana no puede dar, pero que la Iglesia posee y que comunica por los sacramentos y en primer lugar, por el primero de ellos: el Bautismo. <\/p>\n<p>Presentar un hijo en la pila bautismal, es iniciarlo en el consentimiento, es ponerlo ya en disposici\u00f3n de S\u00cd respecto a Dios. A partir del bautismo, toda la educaci\u00f3n del hijo va a consistir en ense\u00f1arle la palabra del amor. <\/p>\n<p>Es ense\u00f1ando al hijo a decir S\u00cd a su padre y a su madre, como se le iniciar\u00e1 en esa vida de consentimiento a las voluntades divinas. La banal observaci\u00f3n a un ni\u00f1o bien educado: \u00abNo se dice <strong>no<\/strong>\u00bb, es infinitamente rica en sentido. Ense\u00f1ar al hijo a no rechazar y a no cerrarse, ense\u00f1arle la obediencia pronta y gozosa, la entrega de s\u00ed sin regateo, hacerle descubrir y vivir la alegr\u00eda del consentimiento a sus padres, es ya encaminarlo por etapas a esos consentimientos que Dios le pedir\u00e1 \u2014y es ya hacerlo consentir a Dios, del cual su padre y su madre son los mandatarios. El hijo es encaminado en la v\u00eda del consentimiento a Dios por la docilidad hacia sus padres. A veces estos experimentan una angustia al pensar que ense\u00f1ando al hijo a decir S\u00cd a Dios, se obligan ellos mismos de antemano a decir S\u00cd a esas llamadas de Dios que se lo quitar\u00e1n. Pero su inquietud se apacigua contemplando a la Virgen de la Anunciaci\u00f3n. Ella tambi\u00e9n present\u00eda bien que un d\u00eda Dios llamar\u00eda a su Hijo lejos de la apacible casa de Nazaret, para enviarlo por los caminos de Palestina y entregarlo a las multitudes \u2014que un d\u00eda Dios lo convocar\u00eda al Calvario y al Monte de la Ascensi\u00f3n\u2014 y que el S\u00cd del Hijo exigir\u00eda el pleno consentimiento del coraz\u00f3n de la Madre.      <\/p>\n<p>Junto a ella y como ella, los padres verdaderamente cristianos comprenden que su hijo no es para ellos. Hay fiesta en su coraz\u00f3n, por desgarrado que est\u00e9, el d\u00eda en que el hijo, preparado por una educaci\u00f3n cristiana, responde con un S\u00cd generoso a la vocaci\u00f3n que Dios le manifiesta. <\/p>\n<p>Propongo a los hogares invocar a NUESTRA SE\u00d1ORA DEL S\u00cd. Es ella, esta madre consentidora, si la quieren \u00edntimamente presente en su morada, quien les ense\u00f1ar\u00e1 el consentimiento y quien velar\u00e1 por su amor. <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, en los hogares cristianos, no se tendr\u00eda una devoci\u00f3n m\u00e1s ferviente por el \u00c1NGELUS, oraci\u00f3n preferida de NUESTRA SE\u00d1ORA DEL S\u00cd? Como campanas gozosas, el \u00c1ngelus, recitado tres veces al d\u00eda, har\u00eda recordar a unos corazones amenazados de endurecimiento guardar preciosamente esa juventud de alma que siempre responde S\u00cd a Dios, a ejemplo de Mar\u00eda. <\/p>\n<p>En la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, 1945.<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, L\u2019Anneau d\u2019Or, n.\u00ba 2-3-4<\/cite><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiesta de la Anunciaci\u00f3n conmemora la humilde y ferviente respuesta que Mar\u00eda dio a Dios: FIAT\u2026 \u00a1S\u00cd! Es la fiesta del consentimiento de la Virgen a la inimaginable proposici\u00f3n divina. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-234004","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-virgen-maria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=234004"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234004\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":234007,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/234004\/revisions\/234007"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=234004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=234004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=234004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}