{"id":235155,"date":"2025-12-02T09:54:38","date_gmt":"2025-12-02T08:54:38","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/sin-categoria\/el-sacramento-del-matrimonio\/235155\/"},"modified":"2026-09-19T12:07:24","modified_gmt":"2026-09-19T10:07:24","slug":"el-sacramento-del-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/el-sacramento-del-matrimonio\/","title":{"rendered":"El sacramento del matrimonio"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.8&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>El matrimonio es un sacramento<\/h1>\n<p>Desde todos los puntos de la Cristiandad se oye la llamada de los hogares j\u00f3venes. Esta llamada es verdaderamente un signo de nuestro tiempo. Enamorados de Jesucristo, pero tambi\u00e9n de su propio amor, se lanzan a la b\u00fasqueda de una santidad conyugal, es decir, de una santidad que se elabore en los ardores, en la paz y en las pruebas de una vida vivida entre dos. Pero esta santidad, tanto como vivirla quisieran comprenderla; es tambi\u00e9n un signo de nuestro tiempo este esfuerzo de los laicos por asentar su fe en la inteligencia y su espiritualidad en el dogma. A menudo nos han preguntado: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 doctrina revelada se fundamenta la espiritualidad familiar? Queremos nutrirnos de verdad, no de poes\u00eda. An\u00fancienos la ense\u00f1anza de Cristo y de la Iglesia; no pedimos m\u00e1s, pero tampoco menos.\u201d<\/p>\n<p>Este articulo intentar\u00e1 darles respuesta. Confesemos que no es f\u00e1cil. Por una parte, tropezamos con los manuales de teolog\u00eda; preocupados por defender la instituci\u00f3n contra los ataques que le vienen de fuera, o de recordar a los hogares cristianos el m\u00ednimo indispensable, se aplican m\u00e1s a la sociolog\u00eda y a la moral que a la espiritualidad y al dogma, De modo que resultan un poco inermes ante las llamadas de nuestros j\u00f3venes matrimonios, y se conforman con recordarles algunos principios generales de perfecci\u00f3n cristiana, sin contestar a la verdadera cuesti\u00f3n: \u201c\u00bf Qu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre el amor humano y el amor de Dios?\u201d<\/p>\n<p>Por otra parte, tropezamos con una dificultad m\u00e1s grave puesto que se refiere al propio tema; si el matrimonio contiene algo que es divino, si es v\u00ednculo posible entre Dios y el hombre, resulta que es \u201cmisterio\u201d; es, pues, imposible pasarlo por la criba de la inteligencia humana; por profundo que sea el an\u00e1lisis, siempre dejar\u00e1 escapar \u2013 y es preciso que lo deje escapar \u2013 un residuo suprarracional, sobrenatural. M\u00e1s all\u00e1 de toda explicaci\u00f3n, se extender\u00e1 siempre un \u201cno man\u2019s land\u201d &lt;Tierra de nadie&gt;, una \u201ctiniebla divina\u201d, como dicen los m\u00edsticos, que la raz\u00f3n no puede franquear, y en el que solo la oraci\u00f3n debe aventurarse. Pero esta limitaci\u00f3n no ha de desanimarnos; un camino vallado no es un camino sin salida; m\u00e1s bien nos invita a pasar de la reflexi\u00f3n a la contemplaci\u00f3n. Solamente Dios habla bien de Dios. Sin embargo, Dios nos ha dicho, en lenguaje humano, algo del misterio. Y esta revelaci\u00f3n se encuentra toda ella condensada en esta peque\u00f1a frase, tan sencilla unida en apariencia: &lt;El matrimonio es un sacramento.&gt; \u00c9ste es el estuche que encierra la joya de valor incalculable. Vamos a entreabrirlo.<\/p>\n<p>Contiene m\u00e1s riqueza que todos los apelativos con que la imaginaci\u00f3n de los hombres ha querido revestir al amor.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2>I. EL MATRIMONIO ES UNA GRACIA DE JESUCRISTO<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un sacramento? Ante todo es un acto de Jesucristo. Tras los objetos, los ritos, las f\u00f3rmulas con que cada generaci\u00f3n ha realzado (y a veces recargado) la liturgia sacramental, tras el rostro de este sacerdote cuyas man\u00edas e imperfecciones humanas percibimos con demasiada claridad, est\u00e1 Otro que bendice, que absuelve, que consagra. La persona del ministro se borra y desaparece cuando confiere un Sacramento; su dignidad o indignidad importa poco; Jesucristo se sirve de este instrumento tan atascado a\u00fan en el barro original, como cuando hace tiempo tomaba barro del camino o agua de un r\u00edo. San Agust\u00edn, utilizando un contraste verdaderamente sorprendente, dec\u00eda, refiri\u00e9ndose al Bautismo: &lt;Tanto si es Pedro quien bautiza como si es Judas quien bautiza, siempre es Jesucristo quien bautiza.,<\/p>\n<p><strong>Gracias del amor<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed ocurre tambi\u00e9n en el matrimonio. Dos seres humanos se acercan una al otro. Ponen sus manos una en la del otro; ponen sus almas, sus vidas, una en la del otro.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son? Son remolinos de aspiraciones y de instintos, tumultos de veleidades y de incumplimientos. \u00bfQu\u00e9 se dan? Su humanidad tal como es, su vida tal como ser\u00e1, a medio camino del bien y del mal, Quienes les acompa\u00f1an, que son &lt;gente de experiencia&gt;, se sonr\u00eden de &lt;sus ilusiones&gt; O les compadecen; saben que la vida se encarga de disipar las m\u00e1s generosas quimeras.<\/p>\n<p>Tendr\u00edan raz\u00f3n si no hubiera un Tercero que entra en juego. Pues es el mismo Jesucristo quien viene a sellar la uni\u00f3n de estas dos criaturas. Todo matrimonio, como todo sacramento, es conferido por Jesucristo. Importa poco que el sacerdote-testigo sea \u201cSu Ilustr\u00edsima Tal\u201d, \u201cel Rev.<\/p>\n<p>Cual\u201d o un vicario desconocido; es Cristo quien casa a los j\u00f3venes esposos, y son ellos mismos quienes le sirven de ministros. Entonces todo cambia. Esta uni\u00f3n humana, este amor de arcilla, el Se\u00f1or mismo lo toma a su cargo.<\/p>\n<p>En el combate de cada d\u00eda, contra todas las fuerzas que amenazar\u00e1n su intimidad, los esposos ser\u00e1n sostenidos por otra fuerza, la misma que sostiene los mundos en el espacio, porque es tambi\u00e9n la fuerza creadora de su voluntad y de su amor. \u201cLa fuerza con que te amo, dice la Prouheze de Claudel, no es distinta de aquella por la cual t\u00fa existes.\u201d Dios destinaba estas criaturas, hechos de tierra y de alma, la una para la otra; el d\u00eda en que se prometen darse la una a la otra mediante el Sacramento, \u00c9l declara solemnemente que \u00e9sta es tambi\u00e9n su Voluntad, y que de ahora en adelante estar\u00e1 con ellos para ayudarlos en la lucha.<\/p>\n<p>Porque la sombra luminosa de este misterio va a albergar la vida entera de los esposos. Jesucristo no s\u00f3lo estar\u00e1 junto a ellos, sino tambi\u00e9n en ellos; quiere, desde dentro, purificar y ennoblecer cada instante de su vida conyugal. Los esposos tienen, seg\u00fan dicen los te\u00f3logos, \u201cun derecho estricto a las gracias de su estado\u201d; no nos dejemos enga\u00f1ar por el aspecto jur\u00eddico de estas palabras, que parece resbalar por la superficie de las cosas; este derecho es m\u00e1s que una certidumbre, es una Presencia, es Dios trabajando en su vida.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00edamos detallar algunas de las gracias que Jesucristo propone sin cesar a los esposos cristianos? Adoptan las mil formas del d\u00eda que transcurre y del amor que crece, pero podemos, sin embargo, indicar sus principales directrices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Curaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Jesucristo concede ante todo a la uni\u00f3n conyugal una gracia de curaci\u00f3n. Los prometidos a quienes hablamos de \u201ccurar el amor\u201d se quedan con los ojos muy abiertos. Esto les ocurre porque lo viven sobre todo en imaginaci\u00f3n; su amor se les ofrece como una visi\u00f3n del Para\u00edso. Y en cierto sentido el amor es verdaderamente un Para\u00edso; de todas las cosas humanas es el mejor vestigio del gozo primigenio y el mejor anuncio del gozo eterno; pero al igual que el Para\u00edso, ha de merecerse y conquistarse. Antes de alcanzarlo, : \u00a1cu\u00e1ntos intentos, cu\u00e1ntos des\u00e1nimos, cu\u00e1ntas reanudaciones, cu\u00e1ntos fracasos! Un amor humano es un amor herido; los que han vivido lo saben bien. Se le ha de curar la fiebre carnal, sujeta al arrebato y al capricho; se le ha de curar de esta enfermedad espiritual que es el ego\u00edsmo; el deleite de ser amado degenera muy f\u00e1cilmente en la exigencia de ser servido. Para devolver al cuerpo su papel de servidor, para abrir el alma a la generosidad y a la hospitalidad, Cristo est\u00e1 presente, como Samaritano siempre alerta que levanta al ca\u00eddo y le cuida. Por la gracia del matrimonio, algo de Jesucristo pasa a nosotros, apacigua nuestra carne, la hace part\u00edcipe de la transparencia del cuerpo glorioso, dilata nuestro coraz\u00f3n, ense\u00f1\u00e1ndole a abrirse y a darse.<\/p>\n<p><strong>Transfiguraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Esta gracia interior de curaci\u00f3n y de purificaci\u00f3n no es la \u00fanica. Mejor dicho, no es m\u00e1s que el germen de otra gracia de ennoblecimiento y de transfiguraci\u00f3n. Por la gracia de Cristo el amor aprende no s\u00f3lo a mantenerse, sino a superarse. Se supera por el renunciamiento total a s\u00ed mismo y por el sacrificio al otro. El Cristianismo se sostiene todo \u00e9l entre la noche del Viernes Santo y el alba de la Pascua, es decir, en un misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n. Morir para resucitar, \u00e9sta es la ley de la vida cristiana, y \u00e9sta la del amor cristiano. \u00a1Cu\u00e1n pat\u00e9tico y apasionante ser\u00eda seguir de cerca, d\u00eda por d\u00eda, estas muertes y resurrecciones en que el amor revive los misterios de Cristo! Renunciar a la propia conveniencia y a la propia comodidad para que otro sea m\u00e1s feliz, es morir y resucitar; renunciar al bienestar de su presencia para que el otro cumpla lejos de casa una misi\u00f3n necesaria, es morir y resucitar, aceptar que sufra, si ha de salir mejorado por el sufrimiento, es morir y resucitar; consentir en ser incomprendido, ignorado, quiz\u00e1 olvidado, si por medio de este suplicio se merecen las gracias que uno necesita, es morir y resucitar. Aqu\u00ed es cuesti\u00f3n de superar la simple mortificaci\u00f3n del ego\u00edsmo; se trata a veces de renunciar al m\u00e1s normal de los deleites, al m\u00e1s leg\u00edtimo, al m\u00e1s exigido por el coraz\u00f3n humano: el de saberse y sentirse amado.<\/p>\n<p>Hasta ese punto conduce Jesucristo a sus disc\u00edpulos. jOh, no, la gracia conyugal no es una gracia de comodidad Y de facilidad! Dios no es blando con aquellos a quienes ama. Pero los esposos que han atravesado esas crisis, esas tinieblas, saben que su amor resurge de ellas m\u00e1s vivo. Y para los que lo miran desde fuera, basta con comparar dos hogares, uno en que reina el amor perezoso, otro en que reina el amor laborioso o crucificado; se ve en seguida de qu\u00e9 lado est\u00e1 la grandeza. Y aun cuando no sean pagados aqu\u00ed en la tierra, saben que m\u00e1s all\u00e1 de la \u00faltima muerte, la que libera del lastre terrestre, encontrar\u00e1n el amor definitivo y total. Muertes y resurrecciones cotidianas, muerte y resurrecci\u00f3n final, siempre es el mismo misterio de Cristo, y por tanto el misterio de Cristo en el hogar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fecundidad<\/strong><\/p>\n<p>Gracia de purificaci\u00f3n y gracia de transfiguraci\u00f3n, la gracia sacramental del matrimonio es, en fin, una gracia de fecundidad. La palabra puede parecer trivial. Desear un hijo es un instinto normal del amor.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pueden transformarlo la llamada y la gracia de Jesucristo? Se podr\u00eda contestar que Jesucristo invita a los esposos a tener el mayor n\u00famero posible de hijos; pero eso no siempre es cierto (hay matrimonios involuntariamente est\u00e9riles, y otros obligados a limitar los nacimientos); y aunque fuese cierto, no ser\u00eda suficiente: la llamada de Jesucristo es algo muy distinto de un premio a la cantidad. Por la gracia de la fecundidad, lo que cambia es el sentido mismo del nacimiento. Dar una forma visible a \u201cuna sola carne\u201d del amor, hacer saltar a ese amor el paso de la muerte, fortificar la vitalidad de la patria, perpetuar la comunidad y la especie, todo esto constituye la grandeza y la necesidad humanas de la procreaci\u00f3n, sigue siendo valedero para el amor cristiano. Pero \u00e9ste a\u00f1ade un nuevo valor: se trata nada menos que de <em>dar hijos a Dios<\/em>. Frase extravagante exorbitante, que, sin embargo, expresa bien el alcance cristiano de la generaci\u00f3n; aclara de golpe el sentido de la procreaci\u00f3n, pero sobre todo aclara el de la educaci\u00f3n; procrear consiste en hacer un hombre educado, hacer crecer a ese hombre en el que hay no s\u00f3lo una infinidad de posibles en el orden humano, sino tambi\u00e9n otra infinidad divina: la gracia del Bautismo. Los padres, colaboradores de Dios y corredentores con Jesucristo, tienen la misi\u00f3n no s\u00f3lo de despertar en su hijo el sentido de Dios, sino de modelarlo poco a poco a semejanza de su Hermano divino cultivando las gracias de Su Bautismo. La gracia del matrimonio les da el coraz\u00f3n de Dios, las manos de Dios para ir realizando, d\u00edas tras d\u00eda, esta obra maestra: un hijo semejante a su Hijo.<\/p>\n<p>Esta exploraci\u00f3n de las gracias esenciales del matrimonio \u2013 purificaci\u00f3n, transfiguraci\u00f3n, fecundidad \u2013 nos permite ya una conclusi\u00f3n: El primer acto de una espiritualidad conyugal consiste en creer en estas gracias. En el Evangelio, cuando el Se\u00f1or se dispon\u00eda a hacer un milagro, exig\u00eda la fe: \u00ab\u00bfCrees?.. Vete, tu fe te ha salvado.&gt; A quienes se unen en matrimonio (un amor logrado es tambi\u00e9n un milagro) no les pide otra cosa: \u00bfCreen que yo estoy entre ustedes, trabajando por su amor? \u00bfCreen que a cada instante les estoy ofreciendo poder para superarse?&gt; Y cuando dos j\u00f3venes se dicen \u201cS\u00ed\u201d el uno al Otro, en realidad es a Jesucristo a quien responden \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<h2>II. \u00a0EL MATRIMONIO ES UNA OFRENDA A JESUCRISTO<\/h2>\n<p>Estas \u00faltimas l\u00edneas nos llevan a considerar el Sacramento del Matrimonio, no ya de la parte de Dios, sino de la parte del hombre. Porque si un sacramento es una actividad de Jesucristo, simult\u00e1neamente, por parte de quien lo recibe, es un acto externo y visible de donaci\u00f3n a Jesucristo. Los sacramentos, que son signos de gracia, son a la vez signos de fe. Y esta segunda realidad sacramental no es menos rica de espiritualidad que la primera. En el caso del matrimonio, \u00bfen qu\u00e9 consiste esta \u201cfe\u201d de los esposos? Intentaremos definirla en sus diferentes niveles, que podemos llamar, para mayor claridad: cooperaci\u00f3n, compromiso y consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cooperaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las gracias del matrimonio son est\u00e9riles si no hay cooperaci\u00f3n por parte de los esposos. La fe que Jesucristo exige de nosotros no es una simple, efusi\u00f3n del coraz\u00f3n, ni una vaga adhesi\u00f3n de principio; es una voluntad de actuar. Aqu\u00ed nos encontramos con una extra\u00f1a delicadeza del plan divino; esta llamada a la libertad del hombre, este respeto ante la criatura, es ciertamente un signo del amor. Si Dios no quisiera m\u00e1s que ser servido, no tendr\u00eda m\u00e1s que mandar; pero quiere ser amado; es necesario que se le escoja, que se le prefiera, que se vaya en su sentido porque ha decidido hacerlo. \u201cEl hombre propone y Dios dispone\u201d, pero tambi\u00e9n puede decirse que Dios propone y el hombre dispone; \u00e9ste es el orden del amor.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste, en el matrimonio, esta cooperaci\u00f3n sin la cual las riquezas espirituales del sacramento quedar\u00edan escondidas e improductivas? \u00bfSe trata de buscar por encima o fuera de la vida conyugal una perfecci\u00f3n sobrehumana? Algunos esposos se enga\u00f1an en este punto, y en su hogar se respira un aire rarificado, una especie de \u201color de santidad\u201d, que les pone y nos pone en una situaci\u00f3n inc\u00f3moda. La verdadera santidad es algo muy distinto de esa tensi\u00f3n del esp\u00edritu y de los nervios, que mata la espontaneidad. La santidad del amor es el mismo amor. Entend\u00e1monos; quiero decir que para cooperar en las gracias conyugales basta (;y no es poco!) con amarse cada d\u00eda m\u00e1s y siempre mejor. As\u00ed, pues, procurar una mayor intimidad de los corazones es cooperar; darse corporalmente con respeto y amor es cooperar ; desarrollar la vida espiritual del c\u00f3nyuge, educar a los hijos, trabajar por los hijos en la profesi\u00f3n o en el hogar, todo eso es cooperar a la gracia sacramental del matrimonio. No queramos calzarnos las botas, ni queramos andar en punta de pie; ropa y zapatos bajos es el traje de la vida; por andar as\u00ed vestidos no iremos ni menos de prisa ni menos lejos. Puede decirse que el nivel espiritual de un hogar se mide sencillamente por la intensidad, la delicadeza y la plenitud de la intimidad. Desde el primer d\u00eda, el amor y la gracia est\u00e1n en juego; la gracia invita a un amor mayor, y un amor mejor nos abre m\u00e1s ampliamente a la gracia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Compromiso<\/strong><\/p>\n<p>Pero esta cooperaci\u00f3n no se reduce simplemente a la respuesta de cada instante, a las gracias de cada instante, incluye desde un principio y para siempre toda la vida entera. A este car\u00e1cter global, incondicionado, \u201ctotalitario\u201d de la respuesta humana le llamaremos <em>el compromiso<\/em>.<\/p>\n<p>Forma parte de la misma noci\u00f3n de sacramento; en la latinidad cl\u00e1sica, \u201csacramentum\u201d significaba \u201cjuramento\u201d, y designaba especialmente el juramento militar, el que vinculaba la vida del soldado al Estado; este sentido ha quedado subyacente en un estado de vida: el Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y el Orden. Por ellos, no s\u00f3lo nuestros actos, sino nuestras vidas y nuestras mismas personas pasan a pertenecer a Jesucristo. En el matrimonio es la vida conyugal \u2013 mejor ser\u00eda decir el <em>ser <\/em>conyugal \u2013 lo que se vincula a Jesucristo y pasa a pertenecerle sin condiciones.<\/p>\n<p>Para comprender el alcance de este compromiso, hagan un inventario de su propiedad conyugal, y digan cada vez: \u201cNuestros cuerpos son de Jesucristo; nuestros hijos son de Jesucristo; nuestra casa es de Jesucristo; nuestros bienes son de Jesucristo\u2026\u201d \u00bfNo creen que a este paso puede llegarse muy lejos?<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s lejos incluso de lo que piensan; pues no son solamente nuestros actos voluntarios, nuestros actos santos, los que llevan el signo de Jesucristo; es nuestra vida, nuestro ser, incluso <em>cuando somos pecadores<\/em>. Un bautizado, un confirmado, un sacerdote, incluso cuando desean formalmente lo contrario, no pueden borrar la marca indeleble, este &lt;car\u00e1cter&gt;, como lo llaman los te\u00f3logos, que los ha comprometido con Jesucristo. Siguen siendo para siempre sus disc\u00edpulos, sus testigos, sus ministros.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con los esposos. Mientras dure el v\u00ednculo conyugal, es decir, durante toda su vida, dura tambi\u00e9n su compromiso con Jesucristo, y en su existencia, nada puede escapar a esta gracia y a esta responsabilidad. Se comprometen con Jesucristo tan enteramente como se comprometen el uno al otro. Su uni\u00f3n lleva un sello indeleble; ha de parecerse progresivamente, de una manera cada vez m\u00e1s perfecta, al amor de Jesucristo por ellos; si se quedan a mitad del camino, si se contentan con un amor \u201ccomo los dem\u00e1s\u201d, si pretenden hacer dos partes en su vida conyugal: la de Dios y la suya, faltar\u00e1n a su promesa, y no podr\u00e1n alcanzar m\u00e1s que un amor mutilado, enfermo, cuyo fracaso final no har\u00e1 m\u00e1s que resaltar la alta vocaci\u00f3n a la que hab\u00edan sido llamados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Consagraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La cumbre de esta vocaci\u00f3n, la cima de este compromiso, se alcanza en el tercer nivel que hemos llamado la consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, no basta con que la fe de los esposos coopere con cada una de las solicitaciones de la gracia; no basta con que comprometan su vida y se comprometan ellos mismos sin condiciones y sin l\u00edmites. Todo esto est\u00e1 al servicio de una misi\u00f3n, la m\u00e1s alta que pueda cumplir un ser humano: el culto y la adoraci\u00f3n. Rendir al Padre \u201chomenajes\u201d en el sentido de la dependencia total que esta palabra ten\u00eda en la Edad Media, hacer remontar hacia \u00c9l el amor que nos ha dado y que nos comunica la vida, \u00e9sta es la tarea del hombre, y no es ciertamente una tarea de esclavo, sino de hijo, pues incluye tanta ternura como su misi\u00f3n, tanto agradecimiento como humildad.<\/p>\n<p>Para este derecho al culto, para esta funci\u00f3n sagrada m\u00e1s que ninguna otra, los sacramentos son los que nos dan el poder eficaz para ejercitarlos.<\/p>\n<p>El Bautismo nos confiere derecho de ciudadan\u00eda en la iglesia, y nos permite participar en la oraci\u00f3n y en el sacrificio de Jesucristo. La Eucarist\u00eda nos hace entrar en esta oraci\u00f3n y en este sacrificio, que constituyen el mayor acto de culto. El Orden introduce m\u00e1s a\u00fan al hombre en el Santo de los Santos, y le permite hablar a Dios en nombre de la humanidad. Si se considera atentamente cada uno de los sacramentos, se ve que todos ellos favorecen nuestro retorno a Dios, nuestra adoraci\u00f3n amante y penitente.<\/p>\n<p>Lo mismo vale para el matrimonio. Instaura una \u201cvida consagrada\u201d, para decirlo con el t\u00edtulo de un hermoso libro. Es decir, una vida que no s\u00f3lo viene de Dios y va hacia Dios, sino que incesantemente se, vuelve hacia \u00c9l en un fluir de agradecimiento, de alabanza y de arrepentimiento.<\/p>\n<p>Por el Sacramento, el matrimonio no s\u00f3lo para el queda santificado, sino consagrado, es decir, apto para el culto divino, tal como un vaso \u201cconsagrado\u201d es el que puede utilizarse para efectuar un oficio lit\u00fargico. Y en esta consagraci\u00f3n hay ciertamente una parte de Dios: la elecci\u00f3n, el signo, la marca que \u00c9l mismo pone sobre el objeto o el ser que reserva para s\u00ed; pero tambi\u00e9n hay una parte del hombre: la voluntad sin cesar renovada de hacer remontar hasta su origen, las alegr\u00edas, las penas, los trabajos, los amores&#8230; el amor. La fe de los esposos que piden a Dios que les una, ha de llegar hasta ese punto.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que no rinden este culto s\u00f3lo por ellos. El hombre es el sacerdote de la Creaci\u00f3n; ha de rendir homenaje por todo el Universo, la liturgia nos da buen ejemplo de ello cuando introduce en la oraci\u00f3n las luces, los colores, los perfumes, los mismos elementos de la Creaci\u00f3n. Y as\u00ed tambi\u00e9n los sacramentos, con su aparato visible y sensible, tienen un sentido que no siempre se percibe bajo su simbolismo: el de hacer remontar a Dios el Canto del Mundo.<\/p>\n<p>En el matrimonio, \u00bfen qu\u00e9 se convierte esta funci\u00f3n universal? Sin duda en esto: el hogar cristiano ha de hacer remontar a Dios no s\u00f3lo su amor, sino todo amor. Y de c\u00edrculo en c\u00edrculo, de profundidad en profundidad, eso alcanza a todo el Universo. Existe el amor santo y consagrado de todos los que aman bajo el signo del sacramento; existe el amor pecador y aberrante de todos los que mutilan el rostro divino de la ternura; existe el amor profano, o que se cree tal, pero cuyas luchas, aflicciones y esperanzas llevan poco a poco el olvido del camino de Dios al coraz\u00f3n de los hombres. Y por debajo de la misma Humanidad, \u00bfno encontramos acaso el obscuro y hormigueante trabajo del instinto animal al servicio de la vida? As\u00ed, desde todos los l\u00edmites del mundo, el impulso que aproxima a todos los seres vivientes florece en el alma del cristiano para dar gloria al Creador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLaudem gloriae\u201d ; \u00e9sta es la misi\u00f3n a la que los sacramentos consagran al hombre, y el Sacramento del Matrimonio al hogar cristiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>III. \u00a0ESTE MISTERIO ES GRANDE<\/h2>\n<p>Cuando se dice que el matrimonio es una ofrenda de Jesucristo al hogar y una consagraci\u00f3n del hogar a Jesucristo, la simetr\u00eda queda ya satisfecha, pero todav\u00eda no se ha dicho todo. Nos falta a\u00fan penetrar en la \u00faltima intimidad del misterio, o por lo menos, desde el umbral, echar una mirada hacia la sombra sagrada.<\/p>\n<p><strong>El sentido del misterio<\/strong>Pero para esto hemos de cambiar de m\u00e9todo, Hasta aqu\u00ed hemos analizado el matrimonio para expresar, en t\u00e9rminos claros y racionales, algunos de sus caracteres esenciales. Ahora hemos de abandonar nuestra raz\u00f3n razonadora, que ya no puede llevarnos m\u00e1s lejos. Se trata de evocar m\u00e1s que de describir, de penetrar mediante la intuici\u00f3n m\u00e1s que de discernir mediante conceptos. Para quienes se asusten de semejante empresa, recordemos que en otros muchos campos se recurre a esta especie de mirada espiritual, para descifrar el secreto de las cosas o de los seres.<\/p>\n<p>Es el caso del artista que ve, bajo las apariencias m\u00e1s insulsas, brillar un rel\u00e1mpago de belleza. Es el caso del amante que contempla en su amada \u201cesta maravilla invisible para los dem\u00e1s\u201d, como dice Mauriac. Es el caso del m\u00edstico, para quien cualquier cosa es una revelaci\u00f3n de Dios y una huella de su paso. Es nuestro propio caso, el de todos, cada vez que superamos los datos de nuestros sentidos o los razonamientos de nuestra inteligencia para enfrentarnos con las realidades espirituales, ya sean` humanas o divinas. Intuici\u00f3n po\u00e9tica, adivinaci\u00f3n amorosa, sentido de lo sagrado, todos los experimentamos m\u00e1s o menos cuando el universo se nos convierte en este &lt;bosque de s\u00edmbolos&gt; de que hablaba Baudelaire. El mismo Jesucristo ha utilizado este m\u00e9todo y nos invita a esta contemplaci\u00f3n en sus par\u00e1bolas : Aprendan de los p\u00e1jaros y de los lirios del campo&#8230; Un hombre ten\u00eda dos hijos&#8230;&gt; De modo que cualquier realidad material o humana es, para una mirada atenta, el signo revelador de una maravilla divina.<\/p>\n<p>Damos por descontado que tienen esta mirada, esta lucidez suprarracional y con ello los invitamos a contemplar nuevamente el \u201cmisterio del matrimonio\u201d.<\/p>\n<p>Esta palabra misterio est\u00e1 reservada en el lenguaje cristiano a la vida y a la acci\u00f3n de Dios: Hay un Misterio de la Trinidad, un Misterio de la Encarnaci\u00f3n, un Misterio de la Redenci\u00f3n. El Misterio evocado por el matrimonio, del cual el matrimonio es el s\u00edmbolo: es el Misterio de Cristo y de la Iglesia. En la uni\u00f3n del hombre y de la mujer hay algo que recuerda la uni\u00f3n inefable del Redentor y de la Humanidad salvada. Esta semejanza no est\u00e1 solamente en el cap\u00edtulo V de la Ep\u00edstola a los Efesios, que es la carta magna del matrimonio cristiano; se encuentra en todo el Antiguo Testamento, el cual compara sin cesar las relaciones de Yahv\u00e9 y de su pueblo a las relaciones de un esposo fiel y amante y de una esposa cada vez m\u00e1s apasionada, cambiante y arrepentida; se encuentra en los escritos de los m\u00edsticos, los cuales para describir su uni\u00f3n con Dios utilizan palabras tales como \u00e9stas: amor, noviazgo, matrimonio. No es, pues, profanar el misterio de Cristo el expresarlo, por decirlo as\u00ed, con filigranas, utilizando las expresiones del amor humano; por el contrario, es devolver a dichas expresiones su car\u00e1cter de signos sagrados, de evocaciones divinas.<\/p>\n<p>\u00bfEs posible precisar, sin destruir el misterio, el que evoca el matrimonio la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia?<\/p>\n<p><strong>Evocaciones del misterio<\/strong>El matrimonio evoca primeramente algo como un misterio de intimidad.<\/p>\n<p>La gran tarea del amor consiste en realizar progresivamente la uni\u00f3n en todos los planos: en el del cuerpo, en el de las inteligencias, en el de los corazones, en el de las actividades. Cuando se ha probado, se sabe que es dif\u00edcil pero tambi\u00e9n se experimenta la alegr\u00eda y la fuerza que de ello deriva. La uni\u00f3n de Cristo con sus miembros no es menos total ni menos dif\u00edcil ni menos exultante. Dicha uni\u00f3n exige el mismo esfuerzo, y causa la misma alegr\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n de nuestro cuerpo con el cuerpo de Cristo no es menos evocada por la intimidad carnal misma a pesar de ser a primera vista tan humana y tan profana: fij\u00e9monos tambi\u00e9n en la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica, milagro de amor donde la carne del Hijo de Dios viene a transfigurar la nuestra y a prepararla para la resurrecci\u00f3n final. El matrimonio evoca, adem\u00e1s, la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia como misterio de sufrimiento. Porque fue en la Cruz donde nuestro Redentor se uni\u00f3 para siempre a la humanidad; pero, \u00bfacaso esta boda sangrienta no tiene nada que ver con la experiencia humana? Los aprendices del amor descubren, estupefactos, la posibilidad de sufrir no solamente el uno despu\u00e9s del otro, no solamente el uno para el otro, sino que tambi\u00e9n en sufrir el uno en lugar del otro; y, sin embargo, cuando se acepta humildemente esta manera de sufrir es cuando los m\u00e1s bellos horizontes del amor son descubiertos; amor y dolor, amor y sacrificio, amor y redenci\u00f3n son otras tantas palabras relacionadas y como atadas para siempre. Unos esposos que meditan ante el crucifijo encuentran en \u00e9l sus propias pruebas y comprenden mejor as\u00ed &lt;la anchura y profundidad&gt; de la caridad de Dios.<\/p>\n<p>El matrimonio evoca asimismo la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia como misterio de profundidad. El amor no conoce fronteras, el amor quisiera proclamar su alegr\u00eda a todo el mundo, hacerlo participar a todo ser viviente; su alegr\u00eda irradiada por la pareja conyugal se proyecta sobre los hijos; de la familia pasa a todos los que se le acercan; del coraz\u00f3n de los que trabajan pasa invisiblemente a la obra que ellos crean y a los compa\u00f1eros que se relacionan \u00bfC\u00f3mo no va a ser la imagen terrena de aquella inmensa fecundidad de Cristo y de la Iglesia, cuya caridad no conoce l\u00edmites, que acoge indistintamente a ricos y a pobres, a personas distinguidas o a personas humildes, y que ofrece incesantemente su plegaria \u201cPro totum mundi salutex\u201d, para la salvaci\u00f3n del mundo entero?<\/p>\n<p>Finalmente, la uni\u00f3n del hombre y de la mujer evoca la de Cristo y la de la Iglesia como misterio de gloria. Sin duda una vida familiar se ve cruzada por acontecimientos y por pruebas innumerables; pero en el fondo los esposos verdaderamente unidos saben que su amor es una fuente inagotable de alegr\u00eda; saben que el mismo sufrimiento se les presenta como la esperanza y la manera de obtener un gozo puro y total; saben que m\u00e1s all\u00e1 de las debilidades terrenas les espera una eternidad de amor que entonces su comuni\u00f3n entre ellos ser\u00e1 fuerte como nunca lo fue aqu\u00ed abajo. Todos esos goces del amor, esta gloria esperada, son la imagen de la profunda y secreta alegr\u00eda que reina entre Cristo y la Iglesia; la Iglesia posee su Esposa y sabe que nada se la puede arrebatar; he aqu\u00ed el secreto de su fuerza, pero tambi\u00e9n el de su gozo; ella sabe que debe sufrir, que debe purificarse sin cesar para ofrecerse m\u00e1s y m\u00e1s, pero tambi\u00e9n sabe que en este sufrimiento est\u00e1 contenida una promesa de gozar. La Iglesia sabe que despu\u00e9s de la obscuridad de su amor en la tierra encontrar\u00e1 a pleno d\u00eda Aquel que es su amor y cuyo rostro nunca jam\u00e1s dejar\u00e1 de contemplar. Gozo de una posesi\u00f3n que nada puede romper, esperanza de una contemplaci\u00f3n eterna en la luz; entonces, \u00bfpodr\u00eda la Iglesia orar sin cantar?<\/p>\n<p>Todo esto no es una ingeniosa explicaci\u00f3n, no se trata de hacer literatura, Los que as\u00ed creyeran ser\u00eda porque nunca se han parado a considerar verdaderamente su amor, dir\u00edase que jam\u00e1s le han echado una mirada. El amor ha sido dado al hombre para que en \u00e9l encuentre un secreto divino: el misterio de los esponsales entre su Hijo y los hombres. He aqu\u00ed la gran verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Iniciaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfSe trata \u00fanicamente de contemplar dicho secreto?<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s: se le da para que el hombre penetre en \u00e9l. Y con esto Dios dir\u00e1 la \u00faltima palabra sobre el amor humano, aquel amor que nosotros podemos repetir, pero no explicar. El amor consagrado por el matrimonio est\u00e1 destinado a hacer que botar en nuestros corazones algo de aquella caridad divina que une a Cristo con la Iglesia; el matrimonio cristiano no es solamente una imagen o una par\u00e1bola del misterio, no existe solamente para hacerlo comprender mejor, sino para hacerlo vivir mejor. El matrimonio hace entrar el misterio en nosotros y a nosotros nos hace entrar en \u00e9l. Cuando un esposo ama a su esposa &lt;como Cristo ha amado a la Iglesia&gt;, cuando una mujer ama a su marido con aquella veneraci\u00f3n tierna y aquella sumisi\u00f3n amante con la cual la Iglesia trata al que es Cabeza, los esposos realizan entre ellos algo de este gran misterio, cumplen o realizan la redenci\u00f3n, se unen en el mismo amor de Cristo y de la Iglesia. Cuando ellas dan nacimiento a sus hijos, cuando los educan con la misma solicitud con que Cristo form\u00f3 a sus ap\u00f3stoles, cuando irradian alrededor de ellos el amor que les vivifica, entonces participan de la inmensa misi\u00f3n de Cristo y de la Iglesia, evangelizan y salvan el mundo.<\/p>\n<p>El matrimonio-sacramento no es pues, simplemente una imagen b\u00edblica del misterio de Cristo y de la Iglesia al estilo de un &lt;retrato en un espejo&gt;, no solamente el matrimonio <em>revela <\/em>el misterio, sino que lo <em>contiene<\/em>. La uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia, que incluye la extensi\u00f3n del universo y que recubre toda la sucesi\u00f3n en el tiempo, se sostiene sin embargo plenamente, toda ella en la uni\u00f3n de los dos corazones que se aman. Ya que donde est\u00e1 el amor all\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n el secreto del mundo, all\u00ed est\u00e1 el misterio de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>No podemos terminar mejor esta descripci\u00f3n y esta evocaci\u00f3n del &lt;misterio&gt; conyugal que compar\u00e1ndolo con el sacramento que contiene en plenitud el misterio de Cristo: la Eucarist\u00eda. Porque si el Sacramento del Matrimonio por su simbolismo humano expresa mejor que cualquier otro la uni\u00f3n de Cristo y de la iglesia, su superioridad no est\u00e1 precisamente en esta <em>expresi\u00f3n; <\/em>por la comunicaci\u00f3n del mismo misterio entonces el matrimonio se esfuma detr\u00e1s de la Eucarist\u00eda. En la Eucarist\u00eda el coraz\u00f3n humano bebe el amor en su propio manantial; esto lo saben muy bien aquellos que renuncian al amor terrenal para consagrarse mejor a la Hostia. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed el matrimonio puede ser el servidor, el iniciador discreto y eficaz: el matrimonio conduce a la Eucarist\u00eda por la experiencia de un amor trabajado por la gracia y habla de la Eucarist\u00eda a trav\u00e9s de todo lo que posee y tambi\u00e9n a trav\u00e9s de todo lo que le falta, El matrimonio encuentra en la Eucarist\u00eda lo que buscar\u00eda en vano en otra criatura aunque fuese santa: la infinitud del don y la plenitud de la vida. Pero esta humildad misma constituye su grandeza: \u00abYo soy la promesa que no puede ser cumplida\u00bb, dice una hero\u00edna de Claudel. Pero es una gran promesa cuando uno se dirige hacia Aquel que la puede cumplir.<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, L\u2019Anneau d\u2019Or, Numero 27-28, mayo-agosto 1949, p. 219 a 226 [art\u00edculo firmado tambi\u00e9n por Andr\u00e9 Jo\u00ebl].<\/cite><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde todos los puntos de la Cristiandad se oye la llamada de los hogares j\u00f3venes.   <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":231692,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[61],"tags":[],"class_list":["post-235155","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-matrimonio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235155"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":236047,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235155\/revisions\/236047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/231692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}