{"id":235642,"date":"2026-01-04T19:38:18","date_gmt":"2026-01-04T18:38:18","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/para-una-espiritualidad-del-cristiano-casado\/"},"modified":"2026-09-16T21:17:32","modified_gmt":"2026-09-16T19:17:32","slug":"para-una-espiritualidad-del-cristiano-casado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/para-una-espiritualidad-del-cristiano-casado\/","title":{"rendered":"Para una espiritualidad del cristiano casado"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.8&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb header_2_font_size=\u00bb35px\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>Para una espiritualidad del cristiano casado<\/h1>\n<p><strong>La \u00abtentaci\u00f3n de la santidad\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Me propongo, pues, ofrecerles una visi\u00f3n de conjunto de la \u00abespiritualidad del cristiano casado\u00bb. Pero, de entrada, reafirmemos que no hay varias formas de santidad, sino una sola perfecci\u00f3n cristiana. Santo Tom\u00e1s de Aquino la define as\u00ed: \u00abTodo ser es perfecto en la medida en que alcanza su fin, que es su perfecci\u00f3n final; ahora bien, el fin \u00faltimo de la vida humana es Dios, y es la caridad la que nos une a \u00c9l, seg\u00fan la palabra de San Juan: \u00abEl que permanece en la caridad permanece en Dios y Dios en \u00e9l\u00bb. Por tanto, la perfecci\u00f3n de la vida cristiana consiste especialmente en la caridad. La santidad es la misma para los laicos y para los religiosos, y se define del mismo modo.<\/p>\n<p>Todo cristiano -y, por tanto, todo cristiano casado- est\u00e1 llamado a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, sin embargo, que cuando los laicos toman conciencia de ello, a veces sienten p\u00e1nico ante la perspectiva de la santidad. Nada m\u00e1s impresionante que la confesi\u00f3n de Jacques Rivi\u00e8re: \u201cDios m\u00edo, aleja de m\u00ed la tentaci\u00f3n de la santidad. Esa no es mi tarea. Cont\u00e9ntate con una vida pura y paciente, que har\u00e9 todo lo posible por darte. No me prives de esas deliciosas alegr\u00edas que he conocido, que tanto he amado, que tanto anhelo redescubrir. No me confundas. No soy el tipo adecuado. Estoy casado y soy padre, y soy escritor. No me tientes con cosas imposibles, perder\u00eda el tiempo, \u00a1tiempo que podr\u00eda dedicar a tu servicio!\u201d<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>La necesidad de una espiritualidad para los cristianos casados<\/strong><\/p>\n<p>Existe, pues, una <em>\u00fanica santidad<\/em> a la que todos est\u00e1n llamados y para la que hay que recordar constantemente a los cristianos que est\u00e1n hechos.<\/p>\n<p>Pero \u00bf<em>espiritualidades<\/em>? \u00bfEspiritualidades, es decir, caminos para alcanzar la santidad? \u00bfQu\u00e9 es lo que distingue y caracteriza a estos distintos itinerarios? En primer lugar, como sugiere el Padre Congar, el estado de vida. Es evidente que la doctrina cristiana, que es la misma para todos, no puede ser vivida del mismo modo por un monje, un profesor de religi\u00f3n, un miembro de un instituto secular o un hombre o una mujer casados. Ya podemos especificar una espiritualidad particular para cada uno de estos estados.<\/p>\n<p>La espiritualidad se caracteriza tambi\u00e9n por las grandes orientaciones dadas por los fundadores de las diferentes \u00d3rdenes: la alabanza por un lado, la reparaci\u00f3n por otro, o el \u00e9nfasis puesto en la pobreza: aspectos diferentes que presentan, en la Iglesia, santos con fisonom\u00edas extraordinariamente variadas. Dos cristianos mediocres se parecen, mientras que dos santos son siempre muy dis\u00edmiles, aunque ambos est\u00e9n habitados por una caridad heroica. Diferentes tipos de santidad, diferentes caminos, todo ello para alcanzar la misma santidad y ofrecer para nuestra admiraci\u00f3n un rostro m\u00faltiple de Cristo, que sin embargo sigue siendo el mismo: el \u00fanico rostro de Cristo.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la espiritualidad del cristiano casado? Podr\u00edamos decir, y tal vez un d\u00eda lo digamos, que hay <em>espiritualidades diferentes<\/em> para los cristianos casados. Es m\u00e1s, \u00bfno estamos viendo ya distintos tipos de hogares? Ser\u00eda interesante e instructivo realizar una serie de estudios sobre los hogares vinculados a las grandes \u00f3rdenes religiosas, a trav\u00e9s de terceras \u00f3rdenes o de alg\u00fan otro v\u00ednculo. Pero dejemos eso, no es nuestro tema. Intentemos ver qu\u00e9 se aplica a todos los hogares.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin plagio<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, en pocas palabras, lo que no es la espiritualidad del cristiano casado. No es un plagio de la espiritualidad mon\u00e1stica. Tom\u00e9 plena conciencia de ello el d\u00eda en que, despu\u00e9s de una conferencia, vi acercarse a m\u00ed a una mujer de edad avanzada, muy entusiasmada, dici\u00e9ndome que yo le hab\u00eda interesado profundamente; avergonzado por tal demostraci\u00f3n, le dije: \u00abPero se\u00f1ora, \u00bfa qu\u00e9 debo estas felicitaciones inesperadas? \u2013 Se lo contar\u00e9 todo, padre\u00bb. \u00a1As\u00ed que me dispuse a escuchar una confidencia que parec\u00eda tener alguna dificultad para salir a la luz! \u00abSabe, el coronel (as\u00ed se refer\u00eda a su marido, \u00a1s\u00f3lo hab\u00eda un coronel en el mundo!), cuando me cas\u00e9 con \u00e9l, evidentemente entonces s\u00f3lo era un peque\u00f1o teniente, pero ya era profundamente cristiano, incluso era oblato de&#8230; (me he olvidado de qu\u00e9 abad\u00eda); ten\u00eda un gran sentido de la abnegaci\u00f3n y de la penitencia, e incluso, Padre, puedo decirle que llevaba cilicio, \u00a1pero debo a\u00f1adir que era yo quien lo padec\u00eda!\u00bb. Comprend\u00ed entonces por qu\u00e9 me felicitaba tan efusivamente por abogar por una espiritualidad conyugal: para que los maridos aprendieran que no es recomendable que lleven cilicio si son sus esposas las que tienen que mortificarse por ello.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, primer concepto a eliminar: una espiritualidad conyugal que es puro plagio de la vida religiosa.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Ni evasi\u00f3n, ni individualismo<\/strong><\/p>\n<p>El segundo error que hay que evitar es la espiritualidad escapista. Una madre muy profundamente cristiana, que sin duda hab\u00eda recibido grandes gracias de oraci\u00f3n, estaba en contacto con todos los religiosos y religiosas de su regi\u00f3n; a menudo iba de retiro a esos monasterios. Todos los d\u00edas de su vida, se entend\u00eda que de 9 a 11 de la ma\u00f1ana, nadie -ni los criados, ni los ni\u00f1os, ni tampoco el marido- deb\u00eda entrar en la habitaci\u00f3n de la se\u00f1ora. Sucedi\u00f3 que un d\u00eda este hombre fue a buscar consuelo en otra mujer algo menos m\u00edstica. Y el hogar probablemente se habr\u00eda roto si Dios no hubiera llamado a la esposa de vuelta a S\u00ed, permitiendo al marido contraer un nuevo matrimonio con toda tranquilidad de conciencia. Sin duda, despu\u00e9s, cuando descubri\u00f3 el cuaderno espiritual de su primera esposa, comprendi\u00f3 mejor a la mujer que hab\u00eda sido su compa\u00f1era durante tanto tiempo, y \u00e9l mismo se convirti\u00f3 a una vida m\u00e1s cristiana. Pero \u00e9ste es un ejemplo t\u00edpico de una vida espiritual de evasi\u00f3n que no tiene en cuenta las responsabilidades conyugales y sociales.<\/p>\n<p>Otro error: una vida espiritual individualista. En muchos \u00e1mbitos, los c\u00f3nyuges observan la unidad de punto de vista y de acci\u00f3n que rige en el hogar. Pero no tratan de comunicarse espiritualmente. Viven con Dios como individuos. Van cada uno por su lado con su sentir personal, alejados el uno del otro. Como un soltero. Cada uno dice \u00abyo\u00bb, sin pensar en el \u00abnosotros\u00bb creado por el Sacramento.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin confusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cuarto error \u2013 \u00a1eliminar los errores despeja el terreno! \u2013 una vida espiritual que es una especie de confusi\u00f3n. Qu\u00e9 confesor no ha visto que un d\u00eda se le acerca una pareja joven y le dice: \u00abPadre, nos va a confesar a los dos juntos. \u2013 Pero no, querido amigo, prefiero confesarlos uno despu\u00e9s del otro. \u2013 \u00a1Pero el Padre fulano nos confiesa a los dos juntos! \u2013 Bueno, tal vez, pero&#8230; si quiere, \u00a1haremos las cosas una despu\u00e9s de la otra!\u201d Evidentemente, este deseo es conmovedor, procede de un bien natural y expresa una verdadera orientaci\u00f3n, pero va un poco demasiado lejos&#8230; El hecho es que los c\u00f3nyuges tienen raz\u00f3n al pedir a sus sacerdotes que les traten como hombres y mujeres casados, como esposos. Me sorprendi\u00f3 un d\u00eda leer esta carta de un campesino de Saboya, que no hab\u00eda estudiado teolog\u00eda, pero que ten\u00eda una notable perspicacia: \u00abDespu\u00e9s del matrimonio, nuestra vida espiritual tambi\u00e9n cambia, somos dos en uno; a partir de ahora, nuestras almas ya no deben ser m\u00e1s o menos cercanas, ni siquiera yuxtapuestas, sino dos almas \u00edntimamente unidas, dos almas que no deben ascender a Dios por separado, en paralelo, sino juntas. Por lo general, los esposos no pueden expresarlo, pero lo sienten m\u00e1s o menos confusamente; desean medios espirituales adaptados a su nuevo estado. Si est\u00e1n acostumbrados a la direcci\u00f3n espiritual, sienten a\u00fan m\u00e1s esta necesidad; esperan, a partir de su matrimonio, ser dirigidos seg\u00fan su nueva vida, en funci\u00f3n de la otra alma que ya no va a ser el alma-hermana, sino el alma-gemela. En realidad, la mayor\u00eda de las veces no cambia nada. Por supuesto, las dos almas siguen progresando lo mejor que pueden, pero como si cada una de ellas estuviera sola al tener que santificarse, independientemente de la otra. Adem\u00e1s de la incomodidad que acabamos de mencionar, esto se traduce tambi\u00e9n en un malestar con el sacerdote; los c\u00f3nyuges tienen entonces la impresi\u00f3n de que ya no les sigue tan de cerca en su nueva vida, impresi\u00f3n a menudo agravada por su actitud m\u00e1s reservada, m\u00e1s distante. Con las dificultades de adaptaci\u00f3n y el demonio actuando, muchos de ellos acaban creyendo inconscientemente que su matrimonio les aparta, un poco al margen, casi fuera de la religi\u00f3n. Para los que ten\u00edan una vida espiritual ferviente antes de su uni\u00f3n, esto provoca a menudo verdaderas crisis en su vida interior, lo que conduce a un enfriamiento de su vida religiosa, y casi siempre a un debilitamiento de su apostolado. Ahora bien, dos almas que se unen deben hacer m\u00e1s que sumar su potencial espiritual. En realidad, ocurre lo contrario: este potencial disminuye, cuando no se reduce a cero.<\/p>\n<p>\u00abSe pueden encontrar muchas causas para la disminuci\u00f3n de la influencia y la acci\u00f3n en estas parejas j\u00f3venes de \u00e9lite. La m\u00e1s grave es, casi siempre, la falta de unidad espiritual entre los c\u00f3nyuges. Han unido sus cuerpos y sus corazones, pero no sus almas. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, los c\u00f3nyuges necesitan ser guiados hacia una espiritualidad adaptada a su estado matrimonial, a toda su vida; hacia una <em>espiritualidad del hogar<\/em>. Esto requiere toda una m\u00edstica y toda una ascesis. (\u00a1Nuestro joven campesino hab\u00eda pensado bien su problema!) Ustedes, los sacerdotes, trabajan para renunciar a ustedes mismos, para superarse, para despegarse de ustedes mismos para ir directamente a Dios, y eso es duro. Como esposos, nuestra vocaci\u00f3n es ir juntos a Cristo, el uno con el otro, el uno a trav\u00e9s del otro, uno por el otro. Las imperfecciones de nuestro c\u00f3nyuge pueden impedirnos ascender, del mismo modo que las nuestras pueden frenar su avance; por eso es menos sencillo, no es ciertamente m\u00e1s f\u00e1cil, y comprende, \u00bfverdad?, lo indispensables que nos resultan su gu\u00eda y su ayuda\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed una forma admirable de plantear la cuesti\u00f3n. Intentemos describir la espiritualidad que tanto necesitan los hogares para salvaguardar su vida hogare\u00f1a.<\/p>\n<ul>\n<li>El matrimonio ofrece a los c\u00f3nyuges sus propios beneficios y conlleva peligros.<\/li>\n<li>La espiritualidad conyugal debe invitarles a cristianizar toda su vida y a hacer brillar la Redenci\u00f3n en sus hogares.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">LOS BENEFICIOS DEL MATRIMONIO<\/h2>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El c\u00f3nyuge<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 beneficios tienen los cristianos casados? Pues tienen una ayuda que les es propia, que es su bien: beneficios de orden natural y de orden sobrenatural.<\/p>\n<p>En primer lugar, la ayuda que debe ser <em>la uni\u00f3n conyugal<\/em>, el hecho de que est\u00e9n <em>los dos juntos<\/em>, caminando juntos hacia la meta a la que Dios les llama: la santidad. No hablemos de esos hogares en los que el c\u00f3nyuge corre el riesgo de ser un estorbo. Por supuesto, en todas partes lo mejor puede convertirse en lo peor. Pero hay hogares donde ambos c\u00f3nyuges han comprendido, el d\u00eda del matrimonio, que deben ser misericordiosos el uno con el otro, y que est\u00e1n unidos para trabajar por una meta. El fin sobrenatural del matrimonio es llevar a Dios a los hijos a los que han dado la vida, y ayudarse mutuamente, marido y mujer, a progresar en el camino de la santidad.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste esta ayuda mutua entre marido y mujer? En primer lugar, en el <em>control mutuo<\/em>. Quiz\u00e1 la palabra \u00abcontrol\u00bb suene un poco desagradable, pero tiene la ventaja de ser clara: <em>uno se ve a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de los ojos de otro<\/em>. Muchas viudas me han dicho: \u00abEn el pasado, me ve\u00eda a trav\u00e9s de los ojos de mi marido, y en esa mirada descubr\u00ed lo que no era apropiado en mi comportamiento; ahora que estoy sola, y\u00a0 he comprendido muy bien qu\u00e9 ayuda tan preciosa es tener un compa\u00f1ero de camino\u00bb.<\/p>\n<p>El control, la mirada de otro, y tambi\u00e9n el <em>consejo de ese otro<\/em>. La mujer puede encontrar un gran enriquecimiento en su forma de ver y vivir la fe cristiana, porque en el plano espiritual tambi\u00e9n entra en juego la gran ley de la complementariedad. No se trata de que ella copie al hombre, como tampoco el hombre debe copiar a su mujer, sino que cada uno debe encontrar en el otro los elementos que equilibren, estabilicen y realicen su vida espiritual.<\/p>\n<p>Control, consejo, apoyo; posiblemente <em>una<\/em> <em>gu\u00eda.<\/em> Los maridos j\u00f3venes se convencen f\u00e1cilmente de que pueden contar en todo con sus mujeres: \u00a1el amor posee tal riqueza! Pero cuidado con no acabar en lo que ser\u00eda un desastre: \u00a1un marido -o una mujer- haciendo de director de conciencia! En estas cuestiones, las mujeres suelen ser m\u00e1s dominantes que los hombres. Sin embargo, cada uno puede ser un gu\u00eda valios\u00edsimo para el otro, sin suplantar al sacerdote. \u00a1Pobre sacerdote! \u00bfQu\u00e9 sabe \u00e9l de esta esposa que se confiesa? Claro que sabe lo que ella le dice, pero sabe muy poco de su vida. En cuanto al marido, se da cuenta de que los platos est\u00e1n quemados, que la mesa no est\u00e1 puesta, que hay polvo por todas partes&#8230; Aunque reconoce que su mujer es una gran m\u00edstica, piensa que ser\u00eda una buena idea que a\u00f1adiera a estos dones algunos m\u00e1s pr\u00e1cticos que le ayuden a cumplir con sus tareas. El sacerdote no sospecha nada de todo esto. No sabemos mucho de nuestros penitentes en el confesionario, pero el marido es realista, los hijos tienen sus exigencias, y la esposa puede encontrar una ayuda infinitamente valiosa para orientarse hacia una aut\u00e9ntica vida espiritual.<\/p>\n<p>Un hombre me dijo una vez: \u00ab\u00a1Odette, es mi conciencia! Con estas sencillas palabras, expresaba una realidad que se da por descontada en el matrimonio. Habi\u00e9ndose casado con una mujer profundamente cristiana, la llevaba consigo como si fuera su propia conciencia; incluso cuando ella estaba lejos, le recordaba lo que deb\u00eda hacer o lo que deb\u00eda evitar.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El amor humano<\/strong><\/p>\n<p>La primera ayuda que ofrece la vida conyugal es el <em>c\u00f3nyuge<\/em>. A\u00f1adamos -desde otra perspectiva- <em>el amor humano<\/em>. El amor es una realidad muy grande, muy santa, enraizada en la parte m\u00e1s carnal de nuestro ser, pero que debe florecer en la parte m\u00e1s espiritual. Este amor humano de un hombre y una mujer entre s\u00ed, aunque tenga lugar en el exterior, es una introducci\u00f3n a un amor totalmente interior. Es as\u00ed como estamos hechos, como lo sensible inicia al esp\u00edritu. La sexualidad, de la que nos apresuramos a hablar mal, es un est\u00edmulo para salir de nuestro ego\u00edsmo, una orientaci\u00f3n hacia el otro de dos seres que corr\u00edan el peligro de quedarse cada uno en su torre de marfil. Esta atracci\u00f3n carnal -bien experimentada, por supuesto- une a las personas y, poco a poco, las conduce a un nivel de amor cada vez m\u00e1s elevado, a un amor ba\u00f1ado en el amor de Dios que llamamos caridad conyugal.<\/p>\n<p>Cuando el amor aparece de repente en la vida de un chico o una chica, es realmente una \u00abgran oportunidad\u00bb. Nosotros, los sacerdotes, vemos a menudo a ese chico o a esa chica que est\u00e9n como prisioneros de s\u00ed mismos; es como si su alma estuviera en un caparaz\u00f3n que se ha petrificado con el paso de los a\u00f1os; la llamada del amor, el encuentro con el amor, es de pronto como una grieta en esa coraza; es una oportunidad para que estos seres se liberen, y para que sus almas alcancen por fin la luz y vivan su vida en plenitud. Como dice una de las hero\u00ednas de Claudel: \u201cEsta fuerza que nos llama a salir de nosotros mismos, \u00bfpor qu\u00e9 no confiar en ella y seguirla? \u00bfPor qu\u00e9 no creer en ella y ponernos en sus manos?\u201d As\u00ed pues, dig\u00e1mosle a este joven, a esta joven: conf\u00eda en el amor, pero conf\u00eda en \u00e9l prometi\u00e9ndole satisfacer todas sus exigencias. Si son fieles al amor, el amor los llevar\u00e1 muy lejos y muy alto; les revelar\u00e1 un amor a Dios cada vez m\u00e1s profundo; les har\u00e1 ver en Cristo al Esposo del alma cristiana. Una mujer casada me dijo una vez: \u00abComprendo cada vez m\u00e1s que el verdadero matrimonio es el del alma con su Dios\u00bb. Precisamente, fue su matrimonio humano el que le hab\u00eda hecho descubrir lo que, de hecho, est\u00e1 encargado de representar y preparar: la uni\u00f3n del alma con Dios. La uni\u00f3n del hombre y la mujer, nos dice toda la Biblia, declaran todos los escritores espirituales, es la imagen de la uni\u00f3n de Cristo y la Iglesia, de la uni\u00f3n de Cristo y cada alma. Y es viviendo fielmente el propio matrimonio, estudiando las leyes que rigen el amor del hombre y de la mujer, como podemos descubrir poco a poco lo que debe ser la intimidad del alma con Cristo.<\/p>\n<p>Cuando llegan los hijos, aportan a su vez una inmensa riqueza, pero tambi\u00e9n exigen una formidable abnegaci\u00f3n. Temible y necesaria, porque nuestro camino hacia la santidad est\u00e1 hecho a la vez de muerte y de resurrecci\u00f3n, de abnegaci\u00f3n y de crecimiento en la caridad. Los hijos, esa carga que no podemos soltar&#8230; los hijos, que significan que un hombre y una mujer ya no pueden vivir limitados a ellos. Una madre escrib\u00eda: \u00ab\u00a1No creo que haya un estado que exija m\u00e1s entrega que la vida de una madre! Este don es \u00fanico e insustituible. Si una monja encargada de una obra de caridad cae enferma\u00bb, prosigue esta madre, \u00absabe muy bien que si la sustituye una monja de igual valor, la obra de caridad ir\u00e1 igual de bien&#8230; o incluso mejor. Nosotras, en cambio, sabemos que nadie puede realmente sustituirnos si fracasamos en nuestra tarea; estamos atrapadas en el engranaje de la entrega. Quiz\u00e1 sea ah\u00ed, en esa tensi\u00f3n, en ese desgarro de la entrega constante y absoluta, donde encontremos lo que otros han buscado en el ejercicio de los tres votos.\u00bb S\u00ed, esta vida es terriblemente exigente: se acab\u00f3 la independencia, todo es dependencia: dependencia del c\u00f3nyuge y de los hijos, dependencia de todas las necesidades de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El matrimonio, s\u00edmbolo de las realidades divinas<\/strong><\/p>\n<p>Otro beneficio que ofrece el matrimonio es precisamente su valor como <em>s\u00edmbolo del mundo divino y de las realidades divinas<\/em>. He aqu\u00ed una p\u00e1gina de mi propia experiencia, llena de inter\u00e9s. Una corresponsal de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora escribe: \u00abAnte la obligaci\u00f3n de hacer oraci\u00f3n, me lanc\u00e9 sin saber muy bien c\u00f3mo hacerlo, y entonces, de repente, tuve una intuici\u00f3n; era sin duda necesario, ante todo, crear un estado del alma de intimidad con Dios; pero entonces, es muy sencillo, \u00a1estoy entrenada en esta gimnasia por nuestra vida conyugal! Cuando quiero contribuir a que nuestras veladas juntos sean momentos de verdadera intimidad, acallo en m\u00ed todo el bullicio de las preocupaciones dom\u00e9sticas, las preocupaciones por los ni\u00f1os, el trabajo que hay que hacer; intento ponerme, coraz\u00f3n, mente y alma, libre de todo eso, a disposici\u00f3n de mi marido, a la escucha de sus preocupaciones, sus pensamientos, sus fracasos; y entonces, tal vez, hablamos de nuestros hijos, de mis propias preocupaciones, de mi trabajo, pero en una atm\u00f3sfera purificada. Para m\u00ed, la referencia a nuestra vida matrimonial fue la primera introducci\u00f3n a la oraci\u00f3n, a la preparaci\u00f3n de la oraci\u00f3n. Me parece que, para ense\u00f1arnos a orar, los sacerdotes deber\u00edan decirnos: vivan intensamente su vida conyugal, purif\u00edquenla, o al menos intenten hacerlo por todos los medios a su alcance. Eso es lo que yo he entendido. Varias veces, cuando he tenido la impresi\u00f3n de no llegar a ninguna parte, he querido sumergirme en Santa Teresa de \u00c1vila, por ejemplo, pero entonces algo me ha detenido y me ha dicho que hab\u00eda otra biograf\u00eda que consultar: la que escribimos todos los d\u00edas juntos los dos.\u201d Esta confidencia est\u00e1 llena de verdad: es lo que las parejas necesitan descubrir en su amor humano: una iniciaci\u00f3n al amor cristiano, al amor de Cristo.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Los beneficios sobrenaturales<\/strong><\/p>\n<p>Pero si la vida conyugal proporciona una preciosa ayuda natural, es sobre todo una realidad sobrenatural. Todo el matrimonio cristiano, en todas sus realidades, es <em>sobrenatural y sacramental<\/em>.<\/p>\n<p>Es un sacramento. Se habla del sacramento del matrimonio, ser\u00eda mejor decir: el matrimonio es un sacramento, es decir que el sacramento no es algo \u00abagregado\u00bb, algo a\u00f1adido; es este don, del uno al otro, del hombre y de la mujer, que es el matrimonio, que es un sacramento. Ser\u00eda concebible que un hombre y una mujer se unieran, y que el sacerdote les confiriera un sacramento mediante una bendici\u00f3n; pero este sacramento, como se ve enseguida, ser\u00eda como algo adventicio, no estar\u00eda entretejido en su amor. En realidad, el sacramento es su entrega mutua, y la fuente de las gracias es toda su vida de entrega mutua. Si Cristo pudo decir: \u00abCuando dos o tres de ustedes se re\u00fanen en mi nombre, yo estoy en medio de ustedes\u00bb, con mayor raz\u00f3n esto es verdad cuando los que est\u00e1n unidos lo est\u00e1n por un sacramento. Y por un sacramento que dura, y por un sacramento que es fuente de gracias que nunca se agota.<\/p>\n<p>Pero seamos claros: cuando decimos que el matrimonio es un sacramento, queremos decir que todas las realidades del hogar son portadoras de gracia para los esposos que lo viven seg\u00fan la voluntad divina. Es en y por el contexto de la vida matrimonial que Cristo comunica su gracia a cada uno de los c\u00f3nyuges.<\/p>\n<p>Como ocurre con los dem\u00e1s sacramentos, la acci\u00f3n de Cristo s\u00f3lo es eficaz en la medida en que la aceptamos. Por consiguiente, debemos abrirnos a ella mediante la fe, la humildad y la cooperaci\u00f3n que exige. Y no s\u00f3lo un d\u00eda, sino siempre. Porque el matrimonio no es como un vestido de novia, que te pones una tarde, con devoci\u00f3n, en una caja de cart\u00f3n en lo alto de un armario, y que acabas olvidando. El sacramento del matrimonio es una realidad viva que siempre est\u00e1 ah\u00ed, y a la que hay que llamar constantemente. Los esposos deben hacer a menudo un acto de fe, en su oraci\u00f3n conyugal en particular, en este sacramento que s\u00f3lo espera actuar, para unirles, para purificarles, para librarles del mal.<\/p>\n<p>Fe, humildad, tambi\u00e9n esperanza: los sacramentos funcionan en la medida en que estamos hambrientos de los dones que se nos ofrecen. Y luego, por supuesto, la cooperaci\u00f3n. Si no nos esforzamos por amar, si no trabajamos para profundizar en nuestra uni\u00f3n, si no cumplimos con nuestros deberes, la acci\u00f3n del sacramento se ve obstaculizada. Pero si, por el contrario, se cumplen bien las tareas, entonces el sacramento es verdaderamente ese maravilloso don de Dios a los cristianos casados, que hace de su hogar una c\u00e9lula de la Iglesia, parte integrante del misterio de Cristo -el misterio de la muerte y de la resurrecci\u00f3n-. Este misterio, que se vive en la gran Iglesia, se vive tambi\u00e9n en esa \u00abiglesia en reducci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de san Juan Cris\u00f3stomo, que es el hogar cristiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">LOS PELIGROS DEL MATRIMONIO<\/h2>\n<p>El matrimonio, pues, ofrece una ayuda inestimable para tender a la santidad, pero entra\u00f1a sin duda peligros, los mismos peligros de los que se protegen los religiosos con los tres votos: peligros de los bienes materiales, por el voto de pobreza; del amor humano, por el voto de castidad; de la fantas\u00eda y de la independencia, por el voto de obediencia. Nuestros cristianos casados no tienen estos tres votos, \u00a1y con raz\u00f3n! Ser\u00eda, pues, un extra\u00f1o error invitarles a parecerse lo m\u00e1s posible a los religiosos. \u00bfQui\u00e9n no lo ve as\u00ed? Ser\u00eda bloquearles el camino de la santidad. Ser\u00eda condenarles a un perpetuo complejo de inferioridad. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan parecerse a los religiosos que, por sus votos, se han despojado del dinero, de la vida sexual y de la independencia, cuando su vida cotidiana de casados les devuelve constantemente a esas realidades? As\u00ed pues, no es renunciando a esas realidades, sino esforz\u00e1ndose por vivirlas cristianamente, como har\u00e1n resplandecer la Redenci\u00f3n de Cristo en esos tres \u00e1mbitos. Pero es precisamente el uso cristiano de los bienes de este mundo lo que presenta serias dificultades. Hablemos un poco de ellas.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Los bienes materiales<\/strong><\/p>\n<p>Primero los bienes materiales. El padre de familia suele estar obsesionado con el pan de cada d\u00eda. Y cuando trabaja diez horas al d\u00eda, a las que se le suman dos horas de trayecto, no le queda mucho tiempo para los ejercicios religiosos. La preocupaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de los bienes materiales quitan la libertad de un tiempo que podr\u00eda ser infinitamente precioso para una vida m\u00e1s humana y cristiana.<\/p>\n<p>No es s\u00f3lo tiempo, sino libertad de esp\u00edritu lo que devoran las tareas profesionales, todas las exigencias de esta vida laboral, tanto el trabajo fuera de casa como las actividades dom\u00e9sticas de la madre. Y estas exigencias se imponen a todos.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, cuando alcanzamos un cierto nivel de confort, los bienes materiales se obtienen con mucho esfuerzo, de una cierta austeridad de vida, y aqu\u00ed nos topamos con otro peligro, no menos grave. Hay algo que la riqueza elimina por encima de todo: la humillaci\u00f3n. Un inspector de finanzas, un hombre poco familiarizado con la pobreza, viv\u00eda en Par\u00eds en la \u00e9poca de la \u00abocupaci\u00f3n\u00bb; ten\u00eda muchos hijos; como todos los parisinos, tuvo que recurrir a las artima\u00f1as de Sioux para conseguir el alimento que necesitaba; los domingos sal\u00eda en bicicleta a la campi\u00f1a de los alrededores, y aunque era inspector de Finanzas, cuando entraba en el corral de una granja, el perro le ladraba a los zapatos; y cuando llamaba a la puerta de la granja, era rechazado por un empleadito al que el Monsieur Inspector de Finanzas no impresionaba en absoluto. \u201cNunca me hab\u00eda dado cuenta -me dijo un d\u00eda- de hasta qu\u00e9 punto nuestro dinero y nuestra posici\u00f3n social nos protegen de la humillaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Los bienes materiales no s\u00f3lo dispensan de la humillaci\u00f3n; tambi\u00e9n dispensan del abandono en Dios. Pierre Dupouey escrib\u00eda a su mujer poco antes de morir: \u00abSi yo muriera, no te preocupes demasiado por el ma\u00f1ana; no olvides que un poco de incertidumbre sobre el porvenir es el mejor acicate para la confianza y el abandono en Dios. La gran desgracia de los ricos es que su oro les resguarda de la Providencia, de su maravillosa, tierna y paternal consideraci\u00f3n; re\u00fanen toda su vida en su cerebro y no tienen, como nosotros, relaci\u00f3n con Dios\u00bb. S\u00ed, los pobres tienen relaci\u00f3n con Dios, y por eso toda la Biblia canta la gloria de los \u00abanavim\u00bb, por eso Cristo dijo: \u00abBienaventurados los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>A los casados hay que mostrarles el camino para salir de todas estas dificultades. Invitarles a ahorrar tiempo, sabiendo que esto no les resulta f\u00e1cil; exhortarles al esp\u00edritu de pobreza, que consiste en saber utilizar cristianamente los bienes materiales -y esto es a veces m\u00e1s dif\u00edcil que despojarse de todos los bienes-; ense\u00f1arles tambi\u00e9n a transcribir en la pr\u00e1ctica este esp\u00edritu de pobreza, que no debe quedarse s\u00f3lo en esp\u00edritu. En la actualidad, los cristianos laicos, se caracterizan, porque tienen esta preocupaci\u00f3n por la pobreza evang\u00e9lica. Por ejemplo, este hogar con buenos ingresos y muchos hijos. A menudo me preguntaban: \u00ab\u00bfHacemos bien en mantener nuestra situaci\u00f3n? \u00bfNo deber\u00edamos irnos a vivir pobres entre los pobres?\u201d Pero eso planteaba grandes problemas: educar a los hijos, la familia&#8230; Buscaban y, al no encontrar lo que buscaban, se sent\u00edan infelices. Un d\u00eda me dijeron: \u00abNo podemos no tener una sala de estar, no podemos no tener un comedor para acoger como es debido a quienes vienen a nuestra casa, pero nos regalaron un dormitorio extremadamente lujoso para nuestra boda; pues bien, hemos decidido, si usted no lo desaprueba, vender este mueble. Compraremos otro modesto, y con el dinero de la venta podremos proporcionar a dos familias que viven en una sola habitaci\u00f3n un alojamiento m\u00e1s adecuado a sus necesidades.\u201d<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El amor humano<\/strong><\/p>\n<p>Una segunda serie de obst\u00e1culos puede encontrarse en el amor humano. Cuando digo amor humano, no me refiero s\u00f3lo a la vida carnal, sino tambi\u00e9n al amor espiritual de los esposos entre s\u00ed -y digo espiritual ante todo en el sentido humano de la palabra-. Este apego entre dos personas, si no es constantemente corregido, sanado y transfigurado por la caridad de Dios, es a menudo un verdadero obst\u00e1culo para el florecimiento de la vida cristiana. Menos libertad de esp\u00edritu, menos libertad de coraz\u00f3n, una especie de red que se teje en torno a nosotros, poco a poco&#8230; Como dec\u00eda San Pablo: \u00abEl que est\u00e1 casado est\u00e1 dividido\u00bb. S\u00ed, est\u00e1 dividido, y a menudo tiene que hacer un gran esfuerzo para que el amor a su c\u00f3nyuge no relegue a un segundo plano el amor a Dios. Lo mismo ocurre con los hijos. Sabemos hasta qu\u00e9 punto las madres pueden llegar a ser posesivas, y hasta qu\u00e9 punto todo su egocentrismo puede centrarse precisamente en sus hijos.<\/p>\n<p>Cualquiera que haya estado en contacto con los hogares tambi\u00e9n ser\u00e1 consciente de todos los problemas que plantea el control de la natalidad y la obligaci\u00f3n de continencia, que a menudo es muy dif\u00edcil de respetar.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>La independencia<\/strong><\/p>\n<p>Tercer peligro. Cu\u00e1ntas veces decimos a los hogares que depositan su confianza en nosotros: Hay algo m\u00e1s peligroso para ustedes que los bienes materiales, m\u00e1s peligroso que la carne: es su <em>independencia,<\/em> es el esp\u00edritu de independencia, el esp\u00edritu de insubordinaci\u00f3n. La insubordinaci\u00f3n de la mujer al marido, la insubordinaci\u00f3n del hogar al clero, a la Iglesia. Hoy nos asusta esta \u00abespiritualidad de la insubordinaci\u00f3n\u00bb, por as\u00ed decirlo, en muchos laicos: su propia voluntad, sus propias ideas, sus cr\u00edticas agudas&#8230; \u00bfQu\u00e9 podemos hacer? En primer lugar, invitarles a una sumisi\u00f3n mutua. Cuando uno ama a alguien, se somete a esa persona, abdica de su voluntad&#8230; siempre y cuando, claro est\u00e1, que todo vaya seg\u00fan lo previsto. El amor es una gran escuela de dependencia, a condici\u00f3n de que sea verdadero y recto. Sumisi\u00f3n a la otra persona, sumisi\u00f3n a las exigencias del hogar. En cierto modo, no pueden evitar esta sumisi\u00f3n; pero a\u00fan tienen que aceptarla como una dependencia querida y elegida; entonces, no hay nada m\u00e1s beneficioso ni purificador que esta dependencia todos los d\u00edas, de la ma\u00f1ana a la tarde, d\u00eda y noche.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n, sumisi\u00f3n, abandono, a la voluntad de Dios. En la vida familiar, este abandono no tiene el car\u00e1cter met\u00f3dico, puntual y uniforme de la obediencia religiosa, pero no es menos meritorio, y a menudo inesperado&#8230; Testigo de ello es esta madre de familia de cuya pintoresca aventura me hablaron hace poco: se dispon\u00eda a rezar devotamente su oraci\u00f3n matutina cuando, de repente, oy\u00f3 gritos en la habitaci\u00f3n contigua; sali\u00f3 corriendo&#8230; y finalmente se encontraba en el metro, con su hijito en brazos; ten\u00eda un enorme vendaje alrededor de la cabeza: un grave accidente, sin duda&#8230; Le cedieron un asiento. Al cabo de dos minutos, abofete\u00f3 al ni\u00f1o. Hubo una indignaci\u00f3n silenciosa. El ni\u00f1o vuelve a jugar con el sombrero de su madre: \u00a1otra bofetada! Entonces, una anciana se acerc\u00f3 discretamente a la joven: \u00abEscuche, querida se\u00f1ora, comprenda&#8230; cuando un ni\u00f1o peque\u00f1o sufre mucho, hay que ser indulgente&#8230; Sea dulce con \u00e9l. -\u00a1Ah, s\u00ed, ah!, eso cree, bueno, ya ver\u00e1! As\u00ed que, poco a poco, fue deshaciendo la enorme venda, y \u00bfqu\u00e9 se vi\u00f3? El ni\u00f1o se hab\u00eda puesto cierto instrumento en la cabeza, un instrumento bastante poco glorioso, que normalmente no se pone ah\u00ed&#8230; Y como la madre no pod\u00eda quit\u00e1rselo, llevaba a su hijo al m\u00e9dico para que se lo quitara. Y justo en el momento en que quer\u00eda ponerse a rezar. Este es un buen momento para recordar las palabras de Pascal: \u00abSi Dios nos diera maestros de su propia mano, \u00a1oh, con qu\u00e9 gusto le obedecer\u00edamos de todo coraz\u00f3n; la necesidad y los acontecimientos lo son, infaliblemente!\u201d \u00abS\u00ed, Madame, \u00a1la voluntad de Dios se ha manifestado as\u00ed! \u2013 \u00bfNo me har\u00e1 creer que Dios quiso que mi hijo se pusiera ese instrumento en la cabeza?\u201d \u2013 \u201cClaro que no, \u00a1pero ha sido voluntad de Dios que, con el ni\u00f1o que lo lleva puesto, renuncie a su oraci\u00f3n y lo lleve al se\u00f1or que sabe c\u00f3mo sacarlo!<\/p>\n<p>Sumisi\u00f3n a la vida, sumisi\u00f3n a los acontecimientos, y tambi\u00e9n sumisi\u00f3n al sacerdote, al consejero espiritual.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Falta de formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Entre los peligros, les se\u00f1alo el m\u00e1s grave: la falta de formaci\u00f3n para una verdadera vida cristiana. Para ellos, \u00a1no hay noviciado! \u201cSi el matrimonio tuviera un noviciado\u00bb, dec\u00eda San Francisco de Sales, \u00ab\u00a1no habr\u00eda muchos seguidores! Es posible, pero de hecho la formaci\u00f3n en esta espiritualidad de cristianos casados falta gravemente para los que se comprometen en el matrimonio. No tienen tiempo, ni maestros, \u00a1ni escuela! para esta formaci\u00f3n. Se ven lanzados a una vida asombrosamente dif\u00edcil, sin estar preparados para ello: \u00a1se trata de un asunto singularmente grave!<\/p>\n<p>Por su parte, <em>El Anillo de Oro<\/em> ha asumido la misi\u00f3n de llevar esta espiritualidad del cristiano casado a los novios y a las familias. Junto con varias parejas, hemos creado un <em>Centro de preparaci\u00f3n al matrimonio<\/em> en el n\u00famero 17 de la calle Dufr\u00e9noy, en el distrito 16 de Par\u00eds. Las iniciativas se multiplican. Pero a\u00fan estamos lejos de alcanzar nuestro objetivo.<\/p>\n<p>Uno de los grandes medios de formaci\u00f3n son los <em>retiros cerrados para novios y parejas<\/em>. Los m\u00e1s provechosos son los retiros de cinco d\u00edas en los que los esposos lo hacen juntos. Cada uno tiene su propia habitaci\u00f3n y vive en completo silencio, con la excepci\u00f3n de un largo intercambio de opiniones entre marido y mujer el cuarto d\u00eda, para ver juntos c\u00f3mo vivir m\u00e1s perfectamente su vida familiar. No fuimos nosotros quienes impusimos estas exigencias: fueron los propios casados quienes llegaron a desearlas. Descubrieron que est\u00e1n extraordinariamente unidos y que la uni\u00f3n se refuerza singularmente cuando, durante cinco d\u00edas, han recibido las mismas ense\u00f1anzas y rezado uno al lado del otro, sin hablarse.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tanto para los hogares como para los religiosos, es muy dif\u00edcil vivir la vida cristiana si no se vive en com\u00fan. Hay que seguir el ejemplo que nos dieron los primeros cristianos. Nuestros grupos de hogares, los <em>Equipos de Nuestra Se\u00f1ora<\/em>, son estas peque\u00f1as comunidades, que yo llamar\u00eda un \u00abambiente sobrenatural nutritivo\u00bb donde, precisamente, encontramos esta ayuda mutua que permite a los hogares abrirse y florecer con la gracia de Cristo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0*<\/p>\n<p>Lo que queda por hacer ahora es mostrar el rostro de esos hogares que se esfuerzan por vivir de acuerdo con esta espiritualidad conyugal. Me limitar\u00e9 a unas breves pinceladas. Hay que cristianizar toda la vida familiar. En primer lugar, tenemos que buscar el sentido cristiano de todas las realidades de la familia, hacernos la pregunta: \u201cEn el fondo, \u00bfqu\u00e9 piensa Dios sobre el amor, sobre la paternidad y la maternidad, sobre la sexualidad, sobre la educaci\u00f3n, sobre todas las grandes realidades del hogar?\u201d Y no s\u00f3lo descubrir, sino tambi\u00e9n querer poner en pr\u00e1ctica la idea de Dios en todos estos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que buscar lo que se suele llamar un <em>estilo cristiano del hogar<\/em>: el estilo cristiano de las relaciones entre las personas: entre los c\u00f3nyuges, entre los padres y los hijos, entre los padres y los abuelos, entre el hogar y los amigos; un estilo cristiano del entorno: la casa, los muebles, la ropa, las comidas, los gastos; un estilo cristiano de las actividades cotidianas: el trabajo, el ocio, el levantarse, el acostarse, las salidas, la hospitalidad. \u00bfC\u00f3mo puede ser todo esto cristiano, c\u00f3mo puede parecer cristiano, c\u00f3mo puede brillar todo ello con la gracia de Cristo? Un estilo cristiano para cada d\u00eda: el domingo no es como el s\u00e1bado, el s\u00e1bado no es como el jueves, el jueves no es como los dem\u00e1s d\u00edas de la semana; un estilo cristiano para los grandes acontecimientos: nacimiento, enfermedad, pruebas, matrimonio, muerte\u2026 Vivir cristianamente estos acontecimientos. Y todo ello \u00abpara que Dios sea glorificado en todas las cosas\u00bb, como dicen los benedictinos.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, puesto que el hogar no est\u00e1 aislado en la ciudad y en la Iglesia, esta espiritualidad conyugal y familiar es tambi\u00e9n una espiritualidad del compromiso del hogar en las tareas humanas y eclesiales. Pero ese es un tema para otra conferencia.<\/p>\n<p><cite>L\u2019Anneau d\u2019Or, n.\u00b0 84, Noviembre\u2013Diciembre, 1958, p..425-436 <\/cite>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me propongo, pues, ofrecerles una visio\u0301n de conjunto de la \u00abespiritualidad del cristiano casado\u00bb. 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