{"id":235657,"date":"2026-01-18T16:42:53","date_gmt":"2026-01-18T15:42:53","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/amar-aun-mas\/"},"modified":"2026-08-29T21:24:01","modified_gmt":"2026-08-29T19:24:01","slug":"amar-mas-tovadia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/amar-mas-tovadia\/","title":{"rendered":"Amar m\u00e1s tovad\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.8&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>Amar m\u00e1s todav\u00eda<\/h1>\n<p>Releamos, si quieren, esta admirable p\u00e1gina de san Lucas que nos presenta a Ana la Profetisa. Le bastan al evangelista algunos vers\u00edculos para grabar un retrato inolvidable \u2014aguafuerte a lo Rembrandt\u2014 de esta mujer \u00abmuy avanzada en edad\u00bb, para sugerir el encanto espiritual de ese rostro de anciana totalmente transparente a la luz divina, para evocar su destino cautivador. Despu\u00e9s de siete a\u00f1os de matrimonio, Ana hab\u00eda quedado viuda; pas\u00f3 del cuidado de su casa al servicio de la casa de Dios, del amor de su marido al amor del Se\u00f1or. Durante largos a\u00f1os de viudez, honr\u00f3 a Dios \u00abd\u00eda y noche en ayuno y oraci\u00f3n\u00bb. Y he aqu\u00ed que un d\u00eda, a los ochenta y cuatro a\u00f1os, encuentra en el atrio del Templo a su Salvador de algunas semanas. Y he aqu\u00ed que la silenciosa, aquella que todos conoc\u00edan pero nunca o\u00edan, se convierte en la ap\u00f3stol de Cristo: \u00abSe pone a hablar del Ni\u00f1o a todos aquellos que esperaban la liberaci\u00f3n\u00bb. Hora capital: los acontecimientos de su vida se aclaran, todos los <em>porqu\u00e9s<\/em> reciben su respuesta. A d\u00f3nde la conduc\u00eda Dios por la sinuosa ruta incomprensible de su existencia, he aqu\u00ed que lo aprende de repente.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas mujeres, desde hace veinte siglos, han percibido en su viudez, como Ana la Profetisa, un signo de Dios que las invita a pasar del amor humano al amor divino! Piensen en santa Paula, santa Isabel, santa Francisca Romana\u2026 Guardo un recuerdo inolvidable de un retiro en Lourdes en 1943: una tras otra, sin haberse puesto de acuerdo, siete j\u00f3venes viudas de 1940 vinieron a confiarme su convicci\u00f3n de que Dios las invitaba a consagrarle su viudez. Los sacerdotes que han recibido las confidencias de muchas viudas lo saben bien: hay algunas a quienes Jesucristo lanza una llamada tan indiscutible, tan imperiosa como al joven para el Seminario, como a la joven para el Carmelo: \u00abVen y s\u00edgueme\u00bb.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como vemos dirigirse hacia el convento a viudas que no tienen cargas familiares. Pero esta llamada al don total, las madres rodeadas de hijos j\u00f3venes tambi\u00e9n la oyen. Ellas est\u00e1n entonces desconcertadas, temen la ilusi\u00f3n o la tentaci\u00f3n, puesto que no puede ser cuesti\u00f3n para ellas el dejar su casa.<\/p>\n<p>Y ciertamente no hay que apresurarse a concluir que hay una llamada de Dios ante esos deseos, tan frecuentes al principio de la viudez, de desinteresarse de todo lo que es de la tierra, de comprometerse a no amar jam\u00e1s a otro hombre, de enclaustrarse en el recuerdo del desaparecido. En tales deseos, entran a menudo sentimientos muy diversos, no hay solo lo mejor. Pero si es sabio verificar la llamada, es esencial no arriesgarse a volverse sorda a los deseos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00bfEs posible responder a este llamado, sobre todo para aquellas que, adem\u00e1s de las tareas maternas y dom\u00e9sticas, tienen un trabajo profesional agotador, y que deben ganarse ese pan que antes, con alegr\u00eda, se contentaban con compartir con sus hijos? \u00bfEn qu\u00e9 consistir\u00e1 esa respuesta?<\/p>\n<p>En el transcurso de los siglos pasados, la entrada en la \u00abvida religiosa\u00bb supon\u00eda el retiro del \u00abmundo\u00bb y de las tareas temporales. Pero he aqu\u00ed que en nuestros d\u00edas \u2014y esto no es una peque\u00f1a revoluci\u00f3n\u2014 la Iglesia, por medio de institutos con formas nuevas, pone la vida religiosa al alcance de aquellos mismos que no pueden dejar el mundo. Estos institutos, como todas las \u00f3rdenes religiosas, tienen por objetivo conducir a sus miembros a la perfecci\u00f3n del amor de Dios y del amor del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>As\u00ed, la vida religiosa ya no es incompatible con la vida de las viudas, atestada de tareas familiares y profesionales. Y ya se ve a algunas que, llamadas por Dios a esta perfecci\u00f3n de la caridad, se comprometen a tender a ella en estos institutos religiosos de un tipo nuevo, sin por ello desertar de sus responsabilidades, muy al contrario. All\u00ed encuentran lo que caracteriza toda vida religiosa: un apoyo fraterno, una formaci\u00f3n, gu\u00edas, un reglamento de vida flexible y adaptado a su estado, y finalmente promesas o votos por los cuales consagran su vida a Dios.<\/p>\n<p>De la misma manera que la vida religiosa cl\u00e1sica no lleg\u00f3 de inmediato a su forma definitiva, as\u00ed tambi\u00e9n sin duda har\u00e1 falta tiempo para que estas formas nuevas de vida religiosa sean puestas a punto. Por el momento estamos en el per\u00edodo tentativo, pero apasionante, de los ensayos y de la b\u00fasqueda. B\u00fasqueda: \u00bfc\u00f3mo puede la viuda practicar la pobreza cuando no puede abandonar sus bienes, que son los bienes de sus hijos? \u00bfC\u00f3mo puede practicar la obediencia sin llegar a esa soluci\u00f3n inadmisible y odiosa que har\u00eda de una Superiora la verdadera jefa de su familia? \u2026 Todo el problema est\u00e1 ah\u00ed: encontrar una nueva forma de vida religiosa adaptada a la situaci\u00f3n de la viuda, pero que no sea por ello una vida religiosa de rebajas.<\/p>\n<p>Si la viudez presenta dificultades en la b\u00fasqueda de una vida perfecta \u2014falta de tiempo, de posibilidades de recogimiento, exceso de trabajo, aislamiento\u2026\u2014 tambi\u00e9n puede favorecer singularmente el ascenso del alma, por los sacrificios que propone y los servicios que conlleva. Se necesita mucho amor. Es la ofrenda, a renovar cotidianamente, de aquel que Dios ha llamado, es la renuncia a nuevas maternidades, es la dolorosa sorpresa de no encontrar la misma consideraci\u00f3n que antes entre los matrimonios, es la soledad, el acaparamiento de una vida familiar devoradora, el desgarramiento entre las exigencias de ternura y las de autoridad ante los hijos, entre las responsabilidades espirituales de la formaci\u00f3n de las almas y los tr\u00e1mites m\u00e1s temporales (ante el administrador de inmuebles para obtener reparaciones, en la oficina de impuestos para discutir impuestos)\u2026 Una verdadera formaci\u00f3n religiosa debe ense\u00f1ar a la viuda el arte de utilizar todas las ocasiones de olvido de s\u00ed misma para crecer en el amor de Dios.<\/p>\n<p>Muy a menudo tambi\u00e9n, la viuda tendr\u00e1 la impresi\u00f3n de estar engullida en las tareas cotidianas, envidiar\u00e1 a las monjas que, en el silencio del claustro, pueden ocuparse solo de Dios; Que se acuerde entonces que lo que cuenta, en definitiva, no es el silencio, ni las largas oraciones, ni la paz monacal, sino hacer la voluntad de Dios. De hacerla, no digo con gran amor, pues a veces es muy dif\u00edcil saber si se ama, sino con una humilde buena voluntad renovada todos los d\u00edas. Los a\u00f1os pasar\u00e1n y quiz\u00e1 la impresi\u00f3n dominante sea la de no avanzar en nada hasta el d\u00eda en que, cuando menos se lo esperaba, la viuda deslumbrada, como Ana la Profetisa, encuentre a su Salvador.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 no podr\u00eda decir de la vida interior de esas viudas que, habiendo encontrado a Cristo, lo siguen paso a paso! Ellas poseen la alegr\u00eda, Su alegr\u00eda. La gloria del Padre es su raz\u00f3n de ser. Han comprendido que todo es gracia. Habiendo aceptado perderlo todo por el amor de Cristo, lo reencuentran todo en el amor de Cristo \u2014y primero a su compa\u00f1ero de camino, que en adelante ser\u00e1 su \u00abcompa\u00f1ero de eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Ya existen varias \u00f3rdenes de vida religiosa que acogen a las viudas. Algunas reciben a solteras y viudas. Otras est\u00e1n reservadas a las viudas. Entre estas \u00faltimas, algunas hacen hincapi\u00e9 en la contemplaci\u00f3n, otras en la acci\u00f3n apost\u00f3lica y caritativa; unas en el desapego del pasado, otras en la permanencia del lazo espiritual que une a la viuda a aquel que la ha precedido junto a Dios; hay algunas que se vinculan a una gran familia religiosa; algunas orientan la ofrenda hacia la Iglesia, los sacerdotes, los hogares (el sacrificio de las viudas debe ayudar a estos \u00faltimos en su magn\u00edfico esfuerzo actual por una vida familiar verdaderamente evang\u00e9lica)\u2026 Ya hay numerosas moradas en la casa del Padre.<\/p>\n<p>Tal vez no est\u00e9 lejos el tiempo en que las mujeres que Dios llama a consagrarle su viudez reciban una consagraci\u00f3n particular que les dar\u00e1 en la Iglesia ese lugar de honor y de servicio que era el suyo en los primeros siglos de la era cristiana. Parece que esto estar\u00eda en la l\u00ednea de la tradici\u00f3n. \u00bfAcaso no ha afirmado siempre solemnemente la Iglesia que, si conviene alabar las grandezas del matrimonio cristiano, hay que alabar m\u00e1s todav\u00eda la virginidad y la viudez consagradas? Porque la virginidad y la viudez consagradas proclaman bien alto la Se\u00f1or\u00eda de Dios, y que la uni\u00f3n de amor con \u00c9l es el verdadero objetivo de la vida humana.<\/p>\n<p><cite>Offertoire, n.\u00ba 36, noviembre-diciembre, 1952  \u2013 (Este art\u00edculo es la segunda respuesta a la carta \u00abDar a\u00fan m\u00e1s\u00bb, publicada en el n.\u00ba 31 de Offertoire. La primera respuesta fue la del P. Carr\u00e9, en Offertoire, n.\u00ba 34-35.)<br \/>\n<\/cite>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Releamos, si les parece, esa p\u00e1gina admirable de san Lucas que nos presenta a Ana la profetiza. Al evangelista le bastan unos pocos vers\u00edculos para trazar un retrato inolvidable \u2014como un aguafuerte de Rembrandt\u2014 de esta mujer \u00abmuy avanzada en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-235657","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-viudedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235657"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235657\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":235968,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235657\/revisions\/235968"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}