{"id":235882,"date":"2026-01-04T19:57:32","date_gmt":"2026-01-04T18:57:32","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/ven-y-segueme\/"},"modified":"2026-08-15T18:48:32","modified_gmt":"2026-08-15T16:48:32","slug":"ven-y-sigueme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/ven-y-sigueme\/","title":{"rendered":"Ven y s\u00edgueme"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1>\u00abVen y s\u00edgueme\u00bb<\/h1>\n<p>El ideal evang\u00e9lico no es, \u00fanica y principalmente, un cuerpo de doctrina que adoptar, sino Alguien a quien seguir. Seguir, es decir, aprender a pensar, actuar y vivir con \u00c9l y como \u00c9l. Y ese Alguien no es el hombre de las medias tintas, ni de los compromisos. \u00c9l es el hombre de un solo amor y no pide menos a sus disc\u00edpulos: \u00abNadie <\/span>\u2014<span>dice<\/span>\u2014<span> puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb (Mt 8, 24). \u00c9l sabe ser paciente, \u00abno apagar la mecha que a\u00fan humea\u00bb (Mt 12, 20), pero no transige en lo que respecta al ideal. \u00c9l toma lo que se le da, pero lo pide todo: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente\u00bb (Lc 10, 27). \u00c9l no reclama una parte, sino todo: la entrega total de la inteligencia, del coraz\u00f3n, de la voluntad, de la vida.<\/p>\n<p>Un verdadero disc\u00edpulo de Cristo se siente orgulloso de servir a un maestro cuyo amor es as\u00ed de exigente. \u00c9l ser\u00eda el primero en ped\u00edrselo: \u00abY, sobre todo, Se\u00f1or, s\u00e9 intransigente. No permitas que retire nada de mi ofrenda, que me entregue al menor desv\u00edo, no toleres que jam\u00e1s te d\u00e9 menos que todo\u00bb.<\/p>\n<p>Si Cristo pide todo, es porque \u00c9l, el primero, lo da todo: \u00abNo hay amor m\u00e1s grande que dar la vida por aquellos a quienes se ama\u00bb. Entre \u00c9l y su disc\u00edpulo, la intimidad se establece en este nivel de entrega total rec\u00edproca. Pero quien dice entrega total dice al mismo tiempo renuncia.<\/p>\n<p>Y, en efecto, el Evangelio se sostiene en estas dos propuestas que son como el derecho y el rev\u00e9s de la misma realidad: dar todo y renunciar a todo; en otras palabras, \u00abseguir\u00bb a Cristo y \u00abdejar\u00bb todo lo dem\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>Ciertamente no se le puede reprochar a Cristo que nos tome por traici\u00f3n. \u00c9l no es el predicador que maquilla las verdades demasiado exigentes, para luego introducirlas subrepticiamente m\u00e1s adelante. \u00c9l dice claramente lo que piensa y lo que hace: \u00abNo vayan a creer que he venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con <\/span>su padre, a la hija con su madre\u2026\u00bb (Mt 10, 34<span>-36). \u00c9l retoma la misma exigencia en t\u00e9rminos no menos abruptos: \u00abSi alguno viene a m\u00ed sin odiar a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a <\/span>sus hermanos, a sus hermanas, no puede ser mi disc\u00edpulo\u2026\u00bb<span> (Lc 14, 25-33). Ciertamente, odiar no significa \u00abquerer el mal para los dem\u00e1s\u00bb, sino, eventualmente, rechazarlos cuando se presentan como rivales de Dios, como obst\u00e1culos en el camino de la santidad <\/span>\u2014<span>\u00a1lo cual, por lo dem\u00e1s, no impide amarlos hasta dar nuestra vida por ellos! Cristo nos ofrece el ejemplo de este odio santo: un d\u00eda Pedro intenta apartarlo del sacrificio de la Cruz. \u00c9l lo rechaza con indignaci\u00f3n: \u00abAp\u00e1rtate, Satan\u00e1s\u00bb\u00a0<\/p>\n<p>Y cuando Cristo a\u00f1ade: \u00abCualquiera que no renuncie a todo\u00bb, ciertamente no quiere invitarnos a dejar de amar, sino hacernos comprender que no debemos ser cautivos de nuestros amores, ya sea el amor a los dem\u00e1s o el amor a nosotros mismos; pues para su disc\u00edpulo solo hay una manera de amar: amar por amor a \u00c9l.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a1Admitan que nuestro Maestro no se anda con rodeos! Aun as\u00ed, es necesario entender bien su palabra. \u00abDejar\u00bb, \u00abodiar\u00bb, \u00abarrancar\u00bb, estas palabras deben tomarse en su sentido fuerte, es decir, en el sentido espiritual.<\/p>\n<p>Son estas mismas exigencias las que le han atra\u00eddo, desde hace veinte siglos, a los seres generosos que no saben entregarse a medias. \u00abLlevando sus barcas a tierra y dej\u00e1ndolo todo, lo siguieron\u00bb, se dice de Pedro y de Andr\u00e9s (Lc 5, 11). Y san Pablo, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, pudo escribir: \u00abTodas las ventajas de las que estaba provisto, las he considerado como desventajas a causa de Cristo. Es m\u00e1s, desde ahora considero todo como desventajoso en comparaci\u00f3n con el valor supremo que es el conocimiento y el amor de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or. Por \u00c9l he aceptado perderlo todo, lo considero todo como basura, con tal de ganar a Cristo\u00bb (Fil 3, 4-9).<\/p>\n<p>Ese es el ideal evang\u00e9lico. Cualquiera que sea el estado de vida, se impone. A las personas casadas como a las dem\u00e1s. No existe una vida cristiana de segunda categor\u00eda para las naturalezas d\u00e9biles.\u00a0<\/p>\n<p><span>En y por su amor, el hombre y la mujer pueden y deben, por lo tanto, alcanzar la entrega total a Jesucristo. Es para que ellos realicen este ideal que el Se\u00f1or hizo del matrimonio un sacramento, es decir, una realidad humana habitada y trabajada por la Caridad divina, la cual <\/span>\u2014<span>como un poderoso fermento<\/span>\u2014<span>permite a los esposos realizar lo que parece imposible para el hombre, pero que es posible para Dios.<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, Carta mensual de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora, noviembre de 1962<\/cite>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ideal evang\u00e9lico no es \u2014\u00fanica y principalmente\u2014 un conjunto de doctrinas que adoptar, sino Alguien a quien seguir. 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