{"id":235890,"date":"2026-01-29T18:41:06","date_gmt":"2026-01-29T17:41:06","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/epilogo-a-las-fuentes-del-amor-conyugal\/"},"modified":"2026-08-15T18:54:21","modified_gmt":"2026-08-15T16:54:21","slug":"epilogo-a-las-fuentes-del-amor-conyugal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/epilogo-a-las-fuentes-del-amor-conyugal\/","title":{"rendered":"Epilogo \u2013 A las fuentes del amor conyugal"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>EP\u00cdLOGO: A las fuentes de la espiritualidad conyugal<\/h1>\n<p>Ante nuestros ojos, se presenta un gran acontecimiento de Iglesia: en much\u00edsimos pa\u00edses se multiplican los hogares cristianos decididos a vivir plenamente las riquezas de su sacramento \u2013 hogares que no son perfectos, por cierto, pero que tienden a serlo; hogares donde Cristo es amado por todos y sobre todas las cosas; donde se sabe vivir y morir en la paz de Dios; donde florecen, como en un terreno favorable, vocaciones sacerdotales y virginales; hogares que son \u00abpeque\u00f1as iglesias\u00bb, donde el visitante descubre la gran Iglesia.<\/p>\n<p>Nos hemos propuesto remontar el r\u00edo hasta la fuente, preguntar a los testigos de los or\u00edgenes de qu\u00e9 experiencia espiritual naci\u00f3 esta gran corriente en la Iglesia de hoy. Y ustedes acaban de leer los testimonios recogidos. Como han visto, son a la vez muy diversos y curiosamente concordantes. En todos ellos se encuentra la misma experiencia espiritual, vivida de manera diferente, expresada de manera diferente, pero id\u00e9ntica en su esencia:<\/p>\n<p>Un joven y una joven, hace unos veinticinco a\u00f1os, se enamoraron y se casaron. Les parec\u00eda algo muy sencillo. Apenas sospechan que eran unos privilegiados; no imaginaban el largo camino que las generaciones anteriores tuvieron que recorrer antes de que un hombre y una mujer pudieran, con total libertad, amarse, elegirse y casarse. Y, sin embargo, el matrimonio de su abuela, muy probablemente, hab\u00eda sido decidido mucho m\u00e1s por su familia que por ella misma, y sus padres se hab\u00edan casado en la \u00e9poca en que se declaraba solemnemente: <em>\u00abEl amor es una cosa, el matrimonio es otra\u00bb<\/em><span>. Ellos, gracias a condiciones sociol\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas completamente nuevas, se casaron por amor. No solo la coyuntura social, sino la propia coyuntura religiosa intervino a su favor: son la primera generaci\u00f3n que debe al decreto de P\u00edo X el haber recibido la Eucarist\u00eda a los siete a\u00f1os y haberse alimentado frecuentemente del Cuerpo de Cristo. Asimismo, su religi\u00f3n no es un legalismo sino un amor, el amor de Cristo. Y es el encuentro en sus corazones de estos dos amores lo que lo explica todo.<\/span><\/p>\n<p>Estos dos amores, el de Cristo y el del c\u00f3nyuge, son cada uno de tipo totalitario, exclusivo; no admiten componendas. Y, sin embargo, en estos j\u00f3venes esposos, la intuici\u00f3n es certera de que no se oponen, y no menos certera de que no deben vivirse por separado, de manera independiente.<\/p>\n<p>Buscando el fundamento de su intuici\u00f3n, consultan al sacerdote. Sin rodeos, es la respuesta de Dios lo que necesitan. In\u00fatil recurrir a sutilezas psicol\u00f3gicas: para el sacerdote, basta con recordar \u2014<span>o descubrir<\/span>\u2014<span> la ense\u00f1anza tradicional sobre el sacramento del matrimonio. En efecto, decir que el matrimonio es un sacramento es decir que Cristo transmite su gracia a los esposos <\/span><em>a trav\u00e9s<\/em><span> del matrimonio, <\/span><em>a trav\u00e9s<\/em><span> de ese don de amor que se hacen el uno al otro. El amor de Cristo utiliza aqu\u00ed el amor humano, al igual que en otros casos el agua o el aceite consagrados para manifestarse y comunicarse. No solo para santificar las almas, sino tambi\u00e9n para transfigurar este mismo amor conyugal, a la vez tan ferviente y tan fr\u00e1gil, mediante el cual \u00c9l desea entregarse a los esposos a lo largo de toda su existencia. La entrega mutua de los esposos, medio que Cristo toma para concederles su gracia, es tambi\u00e9n el camino por el cual ir\u00e1n hacia \u00c9l, ya que unirse, para dos cristianos, es asumir el compromiso de ayudarse mutuamente en la b\u00fasqueda del Se\u00f1or. As\u00ed, el amor conyugal se revela totalmente orientado al amor de Cristo: por medio de \u00e9l Cristo se entrega a los esposos, y a trav\u00e9s de \u00e9l los esposos se entregan a Cristo.<\/span><\/p>\n<p>Esta es la verdad que maravill\u00f3 y llen\u00f3 de alegr\u00eda a algunos hogares alrededor de los a\u00f1os 40; esta es la fuente del gran r\u00edo. Una vez comprendido esto, no les quedaba m\u00e1s que intentar vivirlo d\u00eda tras d\u00eda en los detalles de la vida cotidiana, responder a las exigencias de fecundidad carnal y espiritual de su amor santificado, y adherirse a Cristo \u00aben lo bueno y en lo malo\u00bb. Solo les quedaba ayudar a otros a realizar el transformador descubrimiento de esta espiritualidad conyugal y familiar. Y as\u00ed se explican los grandes movimientos de hogares, el asombroso auge de los retiros conyugales, la abundancia de publicaciones sobre el matrimonio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Al principio, no todo estaba explicitado y expresado, pero todo estaba ya en germen.<\/p>\n<p>A\u00fan queda mucho por descubrir. Y por luchar, para sacudir y eliminar los prejuicios siempre vivos que ven en el matrimonio un <em>\u00abestado de imperfecci\u00f3n\u00bb<\/em>. Sobre todo, se impone un esfuerzo inmenso para dar a conocer, a cristianos y no cristianos de todo el mundo, el pensamiento de Dios sobre el matrimonio.<\/p>\n<p>Pero ya se vislumbra que lo que hace treinta a\u00f1os era una buena noticia para los hogares, bien podr\u00eda convertirse tambi\u00e9n en una buena noticia para la Iglesia entera. Esta idea divina del matrimonio que, antes de la guerra, trajo alegr\u00eda y desarrollo espiritual a unas pocas parejas j\u00f3venes, se ha propagado, alcanzando a hogares cada vez m\u00e1s numerosos, revel\u00e1ndoles las riquezas de gracia que Cristo les ofrece y la colaboraci\u00f3n que espera de ellos para el advenimiento del Reino de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>De tal manera que hoy, cuando la poblaci\u00f3n del planeta crece a un ritmo vertiginoso, cuando el clero en casi todo el mundo escasea, cuando la acci\u00f3n de los sacerdotes en muchos pa\u00edses se ve obstaculizada por la persecuci\u00f3n, se mira con esperanza hacia los hogares cristianos. Si tomaran conciencia de la misi\u00f3n eclesial que les corresponde en virtud del sacramento del matrimonio, si acudieran en masa a poner las poderosas energ\u00edas humanas y sobrenaturales del amor conyugal a disposici\u00f3n de la Iglesia, \u00bfno ver\u00edamos a esta disponer de una fuerza de penetraci\u00f3n y expansi\u00f3n desconocida hasta ahora?<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 persuasivo heraldo del Evangelio es, en efecto, un hogar donde reina el amor entre esposos, padres e hijos, hermanos y hermanas! Proclama, y adem\u00e1s lo hace en un lenguaje comprensible para todos, internacional, que es el de la felicidad, la uni\u00f3n de los corazones y la salvaci\u00f3n que Cristo obra all\u00ed donde nos abrimos a su ley de caridad y a la influencia de su gracia. Un hogar cristiano es una porci\u00f3n de humanidad donde Cristo realiza lo que realizar\u00eda a escala mundial si el mundo lo consintiera: el Reino de Dios.<\/p>\n<p>\u00a1Se calcula que hay 120 millones hogares fundados en el sacramento del matrimonio! Si conocieran su misi\u00f3n y su poder&#8230;<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel (El <em>Anillo de Oro<\/em><span>, n.\u00b0 99-100) <\/span><\/cite>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un acontecimiento eclesial de gran trascendencia se desarrolla ante nuestros ojos: en much\u00edsimos pa\u00edses crece el n\u00famero de hogares cristianos decididos a vivir plenamente la riqueza de su sacramento; hogares que, ciertamente, no son perfectos, pero que se esfuerzan por llegar a serlo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[64],"tags":[],"class_list":["post-235890","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-spiritualite-conjugale"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235890","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235890"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235890\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":235894,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235890\/revisions\/235894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}