{"id":235908,"date":"2026-02-03T18:11:17","date_gmt":"2026-02-03T17:11:17","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/el-rostro-alegre-y-dulce-de-la-iglesia\/"},"modified":"2026-09-15T10:28:43","modified_gmt":"2026-09-15T08:28:43","slug":"el-rostro-alegre-y-dulce-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/el-rostro-alegre-y-dulce-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"El rostro alegre y dulce de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<h1>El rostro alegre y dulce de la Iglesia<\/h1>\n<p><em>A un hogar de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora se le pidi\u00f3 que se ocupara de unos <strong>\u00abchaquetas negras\u00bb<\/strong> (blousons noirs)<\/em> [1]<em>\u00a0 . Se abri\u00f3 a ellos \u2014no sin discernimiento\u2014 y resulta que para estos muchachos la experiencia result\u00f3 extraordinaria. Descubrieron una realidad que no sospechaban: un hogar de amor. Para algunos, esto fue la sanaci\u00f3n, la plenitud.<\/em><\/p>\n<p>Y es que el hogar cristiano, para cumplir su misi\u00f3n apost\u00f3lica, dispone de recursos excepcionales de los cuales quisiera invitarlos a hacer un inventario, pues temo que la costumbre los lleve a perder de vista estas riquezas prodigiosas que son suyas, y de las cuales es necesario que sean buenos administradores para tantos \u00abpobres\u00bb a su alrededor.<\/p>\n<p>Ilustrar\u00e9 mi argumento con testimonios extra\u00eddos de una de las encuestas del a\u00f1o pasado: el apostolado del hogar.<\/p>\n<p>Hoy me limitar\u00e9 al apostolado <em>en el hogar<\/em>, reserv\u00e1ndome hablarles en otra ocasi\u00f3n del apostolado fuera del recinto familiar.<\/p>\n<p>Sus riquezas son de dos tipos: riquezas humanas y riquezas de gracia.<\/p>\n<p>Riquezas humanas primero. La primera, fuente de todas las dem\u00e1s, la m\u00e1s valiosa: su amor conyugal. Bien lo hab\u00eda comprendido aquel de ustedes que, en su respuesta a la encuesta, escrib\u00eda: \u00abUn hogar ap\u00f3stol debe ser un hogar enamorado. \u00danica manera de despertar el deseo (de dar envidia) en la gente que quisiera estar all\u00ed\u00bb. Pero su amor conyugal ha fructificado: de \u00e9l han brotado estos amores m\u00faltiples, estos valores poco comunes: amor paternal y ternura maternal, amor filial y amor fraterno, que hacen del hogar cristiano un lugar \u00fanico en el mundo. Y este rostro del hogar, seg\u00fan las horas y las estaciones, ofrece aspectos sumamente variados: comidas y veladas, d\u00edas de trabajo y d\u00edas de fiesta, horas dolorosas, horas alegres (cantadas).<\/p>\n<p>A veces parecen ignorar hasta qu\u00e9 punto esto es algo desconocido para muchos seres. Para el ni\u00f1o de la Asistencia (p\u00fablica), para el estudiante negro, para el hogar que tiene dificultades&#8230; entrar en una familia as\u00ed es descubrir un nuevo mundo. \u00abUna empleada dom\u00e9stica \u00e1rabe, no cristiana, al ver una ma\u00f1ana a nuestro hijo de veinte a\u00f1os abrazar respetuosa y afectuosamente a su madre, comenz\u00f3 a llorar dici\u00e9ndole a mi esposa: \u201c\u00a1Qu\u00e9 suerte tienes!\u201d.\u00a0 Asimismo, un ambiente de este tipo restablece el equilibrio interno de quienes son acogidos en el hogar. All\u00ed, finalmente, su coraz\u00f3n, hasta entonces privado de amor, se alimenta y empieza a vivir. Aunque recorrieran el mundo, en ninguna parte encontrar\u00edan el equivalente a estas riquezas de un hogar donde la gente se ama.<\/p>\n<p>Del amor humano al amor divino la transici\u00f3n, para los hu\u00e9spedes del hogar, se har\u00e1 imperceptible. As\u00ed como se remonta un r\u00edo hasta su fuente, el conocimiento del amor humano los llevar\u00e1 a vislumbrar el amor divino, esa vida trinitaria que el amor de un hogar refleja, y que es la fuente viva de todo amor. Una familia donde se es uno como el Padre y el Hijo son uno, hace presentir el misterio de Dios, familiariza con \u00e9l, por as\u00ed decirlo. Tanto mejor cuanto que estas realidades divinas se expresan all\u00ed mediante el lenguaje m\u00e1s inteligible, m\u00e1s universal, el lenguaje internacional por excelencia: el amor. Un hogar en el que las personas se aman dice tanto, \u00a1incluso a quienes no conocen el idioma!<\/p>\n<p>Se puede ignorar el idioma del hogar al que se entra, pero no se puede dejar de comprender su mensaje si en ese hogar se aman los esposos, y se aman tambi\u00e9n los padres y los hijos. Este hogar donde se aman, incluso si no sabe que debe su amor a Cristo, revelar\u00e1 otra verdad fundamental: que Cristo, all\u00ed donde est\u00e1 presente, sana, reconcilia y trae la paz. \u00abNuestro amor, escribe uno de ustedes, debe proclamar a todos la victoria de Cristo sobre el mal\u00bb. Una joven le dec\u00eda a su hermana mayor, esposa y madre desde hace ya seis a\u00f1os: \u00ab\u00a1Si alguien dudara del amor, bastar\u00eda con verte a ti para estar tranquilo!\u00bb.<\/p>\n<p>El hogar cristiano no se limita a ofrecer sus riquezas humanas, a dejar vislumbrar verdades capitales; tambi\u00e9n dispensa a sus hu\u00e9spedes las riquezas de gracia de las cuales vive. Son estas riquezas las que ahora debemos mencionar brevemente.<\/p>\n<p>Su gran riqueza espiritual es la presencia de Cristo que hace de esta comunidad familiar una \u00abpeque\u00f1a iglesia\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n de San Juan Cris\u00f3stomo. \u00abDonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos\u00bb, y Tertuliano a\u00f1ade: \u00abCuando dos est\u00e1n juntos, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia\u00bb. Y sin duda esta presencia de Cristo y de la Iglesia permanece invisible. El musulm\u00e1n o el jud\u00edo que acuden al hogar lo ignoran, pero su ignorancia no impide que Cristo act\u00fae en ellos. Los propios cristianos, y a menudo tambi\u00e9n los sacerdotes, experimentan un gran beneficio espiritual al frecuentar un hogar as\u00ed. Escuchen este testimonio: \u00abUn religioso que hab\u00eda permanecido alg\u00fan tiempo en una familia numerosa durante un per\u00edodo de descanso, le dijo al despedirse a la due\u00f1a de casa: <em>\u00abUsted no se imagina el consuelo y la paz que puede proporcionar el contacto con una familia como la suya. Creo que si un sacerdote atraviesa una crisis, como ocurre a veces alrededor de los cuarenta a\u00f1os, no tiene mejor manera de recuperar su equilibrio que participar durante alg\u00fan tiempo en la vida de una familia cristiana\u00bb<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Este misterio de Cristo y de la Iglesia envuelve e impregna a quien permanece en el hogar.\u00a0 Muchos de ustedes nos comparten la renovaci\u00f3n y la profundizaci\u00f3n de la vida cristiana, as\u00ed como las conversiones que a veces se han obrado en sus casas. \u00abUna de nuestras empleadas dom\u00e9sticas, que solo pas\u00f3 un a\u00f1o con nosotros, proven\u00eda de un ambiente cristiano de monta\u00f1a donde el traslado a la ciudad significaba una descristianizaci\u00f3n fatal. Ella aprendi\u00f3 con nosotros c\u00f3mo la vida cristiana puede insertarse en el contexto de la gran ciudad, y nos dej\u00f3 siendo jefa de lobatos (ni\u00f1os exploradores). Su ejemplo caus\u00f3 un gran impacto en su pueblo natal. Otra, proveniente del medio popular de nuestra gran ciudad, inculta en todos los aspectos y no practicante, se convirti\u00f3 con nosotros en militante jocista (JOC \u2013 Juventud Obrera Cristiana) y responsable de un grupo que ella misma form\u00f3. Esto supon\u00eda en ambas una participaci\u00f3n completa en la vida familiar: comidas en nuestra mesa, conversaciones compartidas, participaci\u00f3n voluntaria y libre en la oraci\u00f3n familiar, asociaci\u00f3n tambi\u00e9n en la educaci\u00f3n religiosa de los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, y asistencia a su catequesis\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este r\u00e1pido inventario de sus riquezas humanas y espirituales, comprenden que se pueda decir del hogar que es un \u00abinstrumento de apostolado excepcionalmente eficaz\u00bb. All\u00ed, la gracia y las riquezas divinas toman para comunicarse las realidades humanas m\u00e1s modestas y a la vez m\u00e1s entra\u00f1ables: todas esas riquezas de amor de las que habl\u00e1bamos hace un momento. \u00a1Qu\u00e9 pobre es, en cierto sentido, el individuo-ap\u00f3stol aislado en comparaci\u00f3n con el matrimonioap\u00f3stol! Ciertamente el sacerdote que visita al enfermo, el que absuelve, dispone de poderes excepcionales para transmitir la gracia. Pero, \u00a1qu\u00e9 austero es su rostro humano! En cambio, \u00a1qu\u00e9 seductor es el rostro de la familia cristiana! Uno de ustedes lo ha dicho en t\u00e9rminos admirables: \u00abEl hogar cristiano es el rostro alegre y dulce de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso hay que afirmar que, providencialmente, el hogar cristiano es trascendente (o puente) en el camino hacia la Iglesia. All\u00ed, sin saberlo, el no creyente toma un primer contacto con ella, el pecador experimenta su misericordia, los pobres y los abandonados descubren su maternidad. Todos aquellos que jam\u00e1s habr\u00edan ido directamente al sacerdocio y a los sacramentos son conducidos suavemente a ellos por mediaci\u00f3n del hogar cristiano.<\/p>\n<p>A la inversa, el clero puede confiar a estos hogares cristianos a los seres fr\u00e1giles y marginados, catec\u00famenos, ne\u00f3fitos&#8230; que para florecer y progresar en la vida cristiana necesitan arraigarse en esta primera comunidad religiosa que es la familia: \u00abComo nos conocen como hogar cristiano, sacerdotes y religiosas nos env\u00edan con bastante frecuencia a personas solas y desamparadas que necesitan este puente que constituye la c\u00e9lula familiar antes de poder ser incorporadas a un conjunto m\u00e1s amplio, como la parroquia. A menudo se trata de personas a quienes la vida ha traumatizado. Necesitan calor, presencia humana. Lo que vienen a buscar sobre todo es un clima de seguridad garantizado por un ambiente sano\u00bb.<\/p>\n<p>Para cumplir bien esta misi\u00f3n de la Iglesia que es el apostolado por el hogar y en el hogar, los cristianos casados deben tener gran cuidado en acrecentar sus riquezas humanas y espirituales, en presentar a quienes los frecuentan esas virtudes que constituyen el encanto y la gracia de la hospitalidad cristiana. Si vamos a creer a uno de ustedes que me parece muy severo: \u00abnuestros hogares cristianos, incluso cuando son un \u00e9xito en el plano humano, buenos matrimonios, con demasiada frecuencia son tristes: la \u00abvirtud triste\u00bb est\u00e1 un poco demasiado extendida, en particular en los E.N.S. (Equipos de Nuestra Se\u00f1ora). Es in\u00fatil esperar en estas condiciones un apostolado eficaz por parte de estos hogares-apagados\u00bb. Otros agregan: \u00abPara ser radiante, un hogar debe ser sencillo, verdadero, enamorado y alegre\u00bb. \u00abEl hogar debe dar testimonio de una alegr\u00eda discreta, que d\u00e9 la impresi\u00f3n de haber sido adquirida gracias a los esfuerzos de todos y de conservarse solo mediante su buena voluntad; as\u00ed, quienes han sido privados de alg\u00fan bien por la vida no sentir\u00e1n celos y tomar\u00e1n su parte de alegr\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, la pareja cristiana y la familia aparecen ejerciendo, por su apostolado de acogida, una \u00abfunci\u00f3n de mediaci\u00f3n\u00bb entre el mundo y la Iglesia jer\u00e1rquica. Esta es una palabra muy grande, pero, despu\u00e9s de todo lo que les acabo de decir, \u00bfno es acaso la que mejor conviene?<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, Carta mensual de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora, enero de 1962<\/cite><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12px;\">[1] [Nota del Tracuctor: El verano de 1959 fue conocido en toda Francia como <strong>\u00abel verano de los <em>blousons noirs<\/em>\u00bb<\/strong>, la subcultura francesa inspirada en la cultura anglosajona, especialmente en el rock and roll, las motos y la imagen de chaquetas negras (<em>blousons noirs <\/em>es \u00abchaquetas negras\u00bb).]<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un matrimonio del movimiento de los Equipos de Nuestra Se\u00f1ora se sinti\u00f3 llamado a acercarse a un grupo de j\u00f3venes delincuentes. 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