{"id":235922,"date":"2026-02-03T17:57:05","date_gmt":"2026-02-03T16:57:05","guid":{"rendered":"https:\/\/caffarel.hyppoweb.fr\/la-pareja-testigo-de-dios\/"},"modified":"2026-08-16T19:28:20","modified_gmt":"2026-08-16T17:28:20","slug":"la-pareja-testigo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/la-pareja-testigo-de-dios\/","title":{"rendered":"La pareja, testigo de Dios"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbfila\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.7&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1>La pareja, testigo de Dios <\/h1>\n<p>Su hogar dar\u00e1 testimonio de Dios de manera a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcita si es la uni\u00f3n de dos \u00abbuscadores de Dios\u00bb, seg\u00fan la admirable expresi\u00f3n de los salmos. Dos buscadores, cuya inteligencia y coraz\u00f3n est\u00e1n \u00e1vidos de conocer, de encontrar a Dios, de estar unidos a \u00e9l, porque han comprendido que Dios es la gran realidad, porque Dios les interesa m\u00e1s que todo.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos entre ustedes que conozco son verdaderos buscadores de Dios? Tal hogar es un lugar de culto. No solo en el sentido de que los esposos son sus adoradores en esp\u00edritu y en verdad, que sus hijos son educados para ser ellos tambi\u00e9n adoradores, sino en el sentido tambi\u00e9n de que este impulso de adoraci\u00f3n orienta los corazones y todas las tareas a lo largo del d\u00eda.<\/p>\n<p>El hogar cristiano es esa \u00abIglesia en reducci\u00f3n\u00bb de la que hablaba san Juan Cris\u00f3stomo, esa \u00abc\u00e9lula de Iglesia\u00bb de la que nos hablaba Pablo VI ayer por la ma\u00f1ana. Aunque todos los dem\u00e1s lugares de culto estuvieran cerrados, abandonados, destruidos, como en ciertas regiones del mundo, la familia cristiana sigue siendo la morada de Dios entre los hombres. Y porque Dios habita all\u00ed, es un lugar donde Dios act\u00faa, contin\u00faa realizando sus <em>\u00abmirabilia\u00bb<\/em>, esas grandes cosas de las que nos habla la Biblia. Es una historia sagrada la existencia de un hogar cristiano porque es una historia conducida por Dios.<\/p>\n<p>Y aquellos que vienen a pedirle hospitalidad, tengan conciencia de ello o no, encuentran all\u00ed a Aquel de quien es la morada. Donde est\u00e1n el amor y la caridad, all\u00ed Dios est\u00e1 presente. Es por m\u00faltiples indicios que el visitante descubre a este Dios actuando en el hogar. Una preocupaci\u00f3n por la pobreza, por la caridad, una manera habitual de destacar el lado bueno de la gente y de las cosas, un juicio espont\u00e1neamente evang\u00e9lico sobre los acontecimientos, una independencia respecto al mundo, a las modas intelectuales u otras. No hay riesgo de que tal hogar sea un gueto donde uno se encierra al abrigo de las angustias del mundo; es m\u00e1s bien un lugar desde donde se parte para ir a todas las tareas humanas.<\/p>\n<p>El Dios amigo de los hombres env\u00eda en misi\u00f3n a sus servidores cuando han repuesto sus fuerzas en el amor mutuo, la oraci\u00f3n y el descanso. Entonces, no es sorprendente que en medio de los hombres los esposos cristianos sean testigos del Dios vivo.<\/p>\n<p>Doy como prueba esta reflexi\u00f3n de una mujer cient\u00edfica atea a una amiga cat\u00f3lica: \u00ab<em>Para usted, Dios est\u00e1 vivo como lo est\u00e1n su marido o sus hijos; mis argumentos contra Dios son rid\u00edculos ante usted, es como si intentara demostrarle que su marido no existe\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Me dir\u00e1n: este retrato del hogar cristiano supone el problema resuelto, a saber, que somos santos. No: no he hablado de santidad, sino de b\u00fasqueda de Dios, de honor rendido a Dios, de recurso a Cristo salvador para superar cotidianamente, en la vida conyugal y familiar, las tentaciones y los obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>La penitencia \u2014entiendo por tal el humilde reconocimiento de su pecado, de su demasiado frecuente infidelidad a Dios\u2014 ya da testimonio de Dios, ya revela su santidad.<\/p>\n<p>Recuerdo, en efecto, esta reflexi\u00f3n de un diplom\u00e1tico de un pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina, despu\u00e9s de una estancia en un hogar de los Equipos del que conoc\u00eda bien que los esposos no eran perfectos, pero que era precisamente ese tipo de hogar penitente, en busca de Dios. Me escrib\u00eda: \u00ab<em>S\u00e9 ahora que si mi pa\u00eds, a imagen de esta peque\u00f1a comunidad familiar, reconociera sus transgresiones y hiciera penitencia, conocer\u00eda la paz que reina en el hogar donde acabo de estar<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Quisiera haberles comunicado mi convicci\u00f3n de que un hogar de buscadores de Dios es, en nuestro mundo que ya no cree en Dios, que ya no cree en el amor, una teofan\u00eda, una manifestaci\u00f3n de Dios como lo fue para Mois\u00e9s aquella zarza del desierto que ard\u00eda y no se consum\u00eda.<\/p>\n<p>Que si su vida de hogar, que si su amor da testimonio del Dios de amor, entonces, pero solo entonces, deben y pueden dar el testimonio de la palabra; ella ser\u00e1 avalada por su vida.<\/p>\n<p>Con mucha frecuencia oigo decir: \u00abhablar de Dios, \u00bfpero acaso no es traicionarlo? Las palabras, las im\u00e1genes, los conceptos son inadecuados\u00bb. Es verdad; los musulmanes tienen raz\u00f3n al ense\u00f1ar que el cent\u00e9simo nombre de Dios, su verdadero nombre \u2014siendo los otros noventa y nueve meras aproximaciones\u2014, es incognoscible, indecible. El obispo anglicano John Robinson escrib\u00eda en el mismo sentido, hace no mucho tiempo: \u00abCuando hablamos de Dios, todas nuestras palabras est\u00e1n destinadas a quedarse vac\u00edas\u00bb. San Agust\u00edn pensaba lo mismo, pero enseguida rectificaba. Lo leo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puede decir aquel que habla de Ti? Y sin embargo, \u00a1ay de aquellos que callan de Ti!\u00bb.<\/p>\n<p>La pregunta que surge, por lo tanto, no es: \u00ab\u00bfhay que hablar de \u00c9l?\u00bb, sino m\u00e1s bien \u00ab\u00bfc\u00f3mo hablar de \u00c9l para no traicionarlo, para no traicionarlo, en primer lugar, ante sus hijos?\u00bb. Y esta es la respuesta que les propongo y que voy a desarrollar.<\/p>\n<p>Nuestro Dios es, seg\u00fan la expresi\u00f3n b\u00edblica, un Dios escondido, incognoscible, pero que se ha revelado en el hombre Jes\u00fas, que se ha dado a conocer como el amor, y que est\u00e1 presente en el coraz\u00f3n de sus criaturas. Comento brevemente esta respuesta.<\/p>\n<p>Nuestro Dios es un Dios escondido, incognoscible: las im\u00e1genes, los conceptos no pueden encerrarlo; pero esta convicci\u00f3n, lejos de alejar al creyente de Dios, lo acerca a \u00c9l y suscita su adoraci\u00f3n. A menudo lo he constatado con ni\u00f1os peque\u00f1os. Y un santo Tom\u00e1s de Aquino escribi\u00f3 palabras firmes al respecto: <em>\u00abAl final de nuestro conocimiento \u2014<\/em>escribe<em>\u2014, conocemos a Dios como desconocido, y esto es, para nuestro esp\u00edritu, una manera muy perfecta de penetrar en el conocimiento de Dios: reconocer que la esencia divina est\u00e1 por encima de lo que la inteligencia puede captar de ella aqu\u00ed abajo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>En efecto, es hacer presentir la grandeza \u00fanica de Dios el decir que est\u00e1 por encima de todo lenguaje.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, Dios, para darse a conocer, asumi\u00f3 el riesgo del lenguaje. De ese lenguaje infinitamente m\u00e1s expl\u00edcito y elocuente que cualquier otro lenguaje: la encarnaci\u00f3n de su Verbo. El Todopoderoso, para acercarse a nosotros sin herirnos, para familiarizarnos con \u00c9l, nos ha revelado su gloria, pero tamizada por el rostro y la sonrisa de un hombre. Nos ha comunicado el fuego devorador de su santidad, pero a trav\u00e9s de un coraz\u00f3n de hombre.<\/p>\n<p>En este Jesucristo, Dios revela su amor. Dios am\u00f3 tanto a los hombres que les dio a su \u00fanico Hijo.<\/p>\n<p>Amor es, sin duda, el concepto y la palabra menos impropios para hacernos saber lo que Dios es con respecto a nosotros. Pero es verdad que este t\u00e9rmino de \u00abamor\u00bb est\u00e1 terriblemente desgastado y que termina por ser ambiguo. Siempre es importante esmerarse en precisar bien su sentido. \u00bfAcaso no les corresponde a ustedes, esposos, revelar con su vida, de la manera menos imperfecta posible, lo que significa esta palabra \u00abamor\u00bb?<\/p>\n<p>S\u00ed, gracias al amor del hombre y de la mujer, los hombres deber\u00edan ser encaminados hacia el misterio incognoscible. Y les corresponde tambi\u00e9n a ustedes, maridos y mujeres, dejar entrever a trav\u00e9s de su uni\u00f3n el misterio del Dios Trinidad. Nuestro Dios, en efecto, no es ese triste e impasible soltero de los mundos del que hablaba Ren\u00e9 de Chateaubriand, sino un sol vivificante, una comunidad de tres personas que se aman.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n, es necesario apresurarse a ir m\u00e1s all\u00e1 de las ideas, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, hacia las realidades que designan, y la oraci\u00f3n silenciosa es, finalmente, la mejor v\u00eda de acceso al misterio trinitario.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, a\u00fan no se les ha dicho a los hombres lo que, sin duda, les importa m\u00e1s que todo, mientras no se les haya ense\u00f1ado que nuestro Dios no es un Dios que est\u00e1 en otra parte, en el m\u00e1s all\u00e1, sino un Dios muy cercano, presente en el coraz\u00f3n de sus hijos. Por no saberlo, san Agust\u00edn tard\u00f3 en convertirse, y confiesa: <em>\u00ab\u00a1Tarde te am\u00e9! T\u00fa estabas dentro de m\u00ed y yo estaba fuera de m\u00ed mismo. Era afuera donde te buscaba; T\u00fa estabas conmigo y yo no estaba contigo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Dios est\u00e1 dentro de nosotros; \u00c9l nos llama, nos espera, all\u00ed est\u00e1 trabajando para divinizarnos: <em>\u00abMi Padre y yo trabajamos sin cesar\u00bb<\/em>. Tal es, me parece, el Dios que con su vida deben revelar. Con su vida y con sus palabras. Que deben revelar a sus hijos en primer lugar. Si de verdad creen en este Dios, el testimonio de la palabra ser\u00e1 espont\u00e1neo; no consistir\u00e1 tanto en discutir y argumentar. Dios no se encuentra al cabo de una discusi\u00f3n, sino simplemente en decir lo que Dios es para ustedes, su lugar en su vida.<\/p>\n<p><cite>Henri Caffarel, \u00abLos Equipos de Nuestra Se\u00f1ora frente al ate\u00edsmo\u00bb, Roma, 1970<\/cite>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tu hogar dar\u00e1 testimonio de Dios de manera a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcita si es la uni\u00f3n de dos buscadores de Dios \u2014por utilizar esa admirable expresi\u00f3n de los Salmos\u2014.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-235922","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-mision-de-la-pareja"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235922","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=235922"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235922\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":235927,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/235922\/revisions\/235927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=235922"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=235922"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.henri-caffarel.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=235922"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}