Gracias

Muchas personas han experimentado gracias y favores espirituales por intercesión del padre Henri Caffarel.

Estas gracias pueden manifestarse de distintas maneras y ser una fuente de fuerza, esperanza y renovación en la vida de quienes las reciben.

La Iglesia reconoce como “gracias” estas bendiciones que no necesariamente desafían las leyes naturales, pero que son un signo claro del amor de Dios en la vida de una persona o de una familia.

Los testimonios

Invitamos a todos los que hayan recibido una gracia por intercesión del padre Henri Caffarel a compartir su testimonio.

Francisco Herrera Morillas (España)
Me llamo Francisco Herrera Morillas. Mi esposa y yo pertenecemos a los Equipos de Nuestra Señora desde el año 2009, año en el comenzamos nuestra andadura dentro del equipo Jerez 47. Quería transmitir mi testimonio personal por el favor recibido a través de la intercesión del Padre Caffarel.

En Diciembre del año 2023 caí gravemente enfermo y fui diagnosticado de Cáncer de colon metastásico Estadio 4 que indicaba mal pronóstico a corto plazo. Desde el primer momento tanto los matrimonios de mi equipo como matrimonios de equipos amigos así como el grupo de intercesores me encomendaron a la intercesión del padre Caffarel, rezando la oración para su canonización con mucha constancia durante todo este tiempo. Dado que no podía ser
intervenido quirúrgicamente, mi oncólogo me ofreció la posibilidad de tratarme con quimioterapia para ver la respuesta del tumor. Desde el inicio se observó una respuesta muy favorable, sorprendente y nada usual al tratamiento.

En diciembre de 2024 mi médico me informó que el tumor metastásico se había reducido lo suficiente como para permitir la intervención quirúrgica. Tras dos intervenciones quirúrgicas (en febrero y junio pasados) y unos 30 ciclos de quimioterapia y una vez efectuados los controles médicos habituales, mi oncólogo me informa que aparentemente me encuentro en este momento libre de enfermedad y sin necesidad de nuevos tratamientos.

Considero sin la menor duda que la intercesión del Padre Caffarel ha sido decisiva para llegar a la situación en que me encuentro actualmente, lo que me anima a transmitir mi testimonio por si fuera de utilidad.
Quedo a vuestra disposición y me despido con un abrazo en Cristo Resucitado.

Nicole Jacobsma 2025 (EE. UU.)

Os escribo como miembro de los Equipos de Nuestra Señora (Sector de Fresno, Provincia del Oeste, Estados Unidos de América) para comunicaros una gracia que hemos recibido, creo, gracias a una oración por intercesión del Padre Caffarel. Nos incorporamos a los Equipos de Nuestra Señora en 2023 después de haber estado en lista de espera y de haber asistido a retiros de manera independiente durante 3 años. Nuestra primera reunión de equipo en pilotaje tuvo lugar el 2 de agosto de 2023 (sin que lo supiéramos: el día del bautismo del padre Caffarel) y, como mi marido y yo éramos quienes llevábamos más tiempo en la lista de espera y conocíamos los equipos en pilotaje por los retiros que habíamos hecho, nos pidieron que organizáramos esa primera reunión. Yo había luchado contra la infertilidad durante varios años. Tardamos 2 años y medio en concebir a nuestro primer hijo, que nació en abril de 2022, después de que me diagnosticaran y trataran una endometriosis. En el verano de 2023 intentábamos tener un segundo hijo, pero de nuevo eran evidentes muchas señales de alarma que indicaban que mi fertilidad era baja.

La víspera de esa primera reunión, en agosto de 2023, me hicieron una ecografía de los ovarios debido a mucho dolor y sangrados anormales. No esperaba oír nada hasta aproximadamente una semana después, pero al día siguiente, apenas unas horas antes de nuestra reunión en casa, recibí una llamada de mi médico informándome de que se había encontrado “algo” en la ecografía y de que debía acudir a su consulta a primera hora de la mañana y, aunque mi médico estaba fuera de la ciudad, me dijeron que no podía esperar. Mi madre había luchado contra un cáncer de mama unos años antes, así que, con ese trauma, estaba completamente desbordada. Cuando los nuevos miembros de nuestro equipo en pilotaje llegaron a casa, contenía las lágrimas. Durante nuestra primera oración juntos, lloré, y cuando nos levantamos para rezar la oración por la canonización del padre Caffarel, me puse en pie y le pedí que intercediera por mí: que no tuviera cáncer y que el problema pudiera resolverse fácilmente.

A la mañana siguiente, mi marido y yo fuimos a la consulta de mi médico. Nos informaron de que en la ecografía se había encontrado un quiste dermoide. Nos aliviamos al saber que el problema no era un cáncer y llamamos inmediatamente a mi cirujano de endometriosis, porque sospechaba que en realidad se trataba de una recaída de mi enfermedad y no de un quiste dermoide. En 4 semanas me sometí a una intervención quirúrgica: no se encontró ningún quiste dermoide.

Dos meses y medio después, descubrí que estaba embarazada de mi hija, Suzanne Rose Jacobsma. Nació el 30 de julio de 2024, que resulta ser el cumpleaños del padre Caffarel, y sé que esa fecha podría llegar a ser su festividad una vez sea canonizado. La fecha prevista de parto era el día del bautismo, exactamente un año después de aquella primera reunión en la que recé por su intercesión. No me di cuenta hasta este verano, cuando vi una publicación de Instagram de los Equipos de Nuestra Señora el día del cumpleaños de mi hija. Aunque no se trate necesariamente de un milagro científico, ahora veo que la gracia de su nacimiento está claramente vinculada a aquella oración desesperada en nuestra primera reunión de equipo, el día del aniversario del bautismo del Padre Caffarel, de modo que su fecha de parto es exactamente un año después y ella nace el día de su cumpleaños. Quería compartir esta historia por si ayudara a su causa de un modo u otro.

Rob y Sharla Walsh (EE. UU.)

Sharla y yo querríamos compartir el momento en el que, según creemos, el Padre Caffarel intervino en nuestras vidas. Debemos celebrar y compartir los acontecimientos que nosotros, como miembros, sentimos que ocurren en nuestros corazones gracias a la intercesión de nuestro fundador. ¡El Padre Caffarel nos habla de verdad hoy! Intercede ante el trono de Dios. El velo entre el Cielo y la tierra es muy fino. Debemos estar en comunicación constante con nuestros santos y, sobre todo, con nuestra Santa Madre y con el fundador de este hermoso movimiento. Está dispuesto a ayudarnos continuamente. Solo tenemos que pedirlo. Os recomendamos meditar la Oración de canonización: «Has puesto en lo más hondo del corazón de tu siervo Henri Caffarel un impulso de amor que lo unía sin reservas a tu Hijo y lo inspiraba para hablar de Él»
Sharla y yo empezamos a hablar a diario con el padre Caffarel hacia 2003. Entablamos una profunda amistad con él gracias a sus escritos, en particular Presencia de Dios. Cien cartas sobre la oración . Le confiamos nuestros problemas más graves. Hemos recibido respuestas milagrosas a nuestras oraciones y os animamos a escribir a los redactores del Boletín para compartir vuestras historias sobre el padre Caffarel. Creemos que estos testimonios animarán a otras personas.
Durante 9 años, dos de nuestros hijos se negaron a comunicarse entre sí. Rezamos durante esos 9 años para que el Padre Caffarel resolviera esa relación. El día de su cumpleaños, el 30 de julio de 2024, ¡nuestro hijo y nuestra hija resolvieron milagrosamente todas sus diferencias!
Recordad que, como Cristo, él dijo: «Ven y sígueme». Además, estas palabras fueron grabadas en su lápida: «VEN Y SÍGUEME».
Esperamos con ilusión vuestros relatos sobre la intercesión del Padre Caffarel en vuestras vidas.

Vuestros servidores en Cristo,

Luc y France-Odile des Mazery 2025 (Francia)

En la primavera de 2023, nuestro hijo de 32 años acababa de romper una relación afectiva larga pero frágil. Fue una decisión sana, pero muy difícil para él, que soñaba con casarse y formar una familia. Era una época en la que se hablaba a menudo de la beatificación del Padre Caffarel en los ENS (misa en París, jornada de sector…)
Habíamos adquirido la costumbre de decir cada día, al final de nuestra oración conyugal, la oración por la beatificación del padre Caffarel. Ante la angustia de nuestro hijo, de fe ardiente, decidimos decir su nombre al final de esa oración y, por tanto, invocar al padre Caffarel. Dieciocho meses después, en enero de 2025, nuestro hijo nos anuncia el encuentro con la que se convirtió en su esposa el pasado 27 de septiembre. La persona que conoció comparte la misma fe ardiente. Fue una alegría inmensa que vivimos plenamente y por la que damos gracias al padre Caffarel, para que pueda realizarse su tan deseada vocación del matrimonio cristiano.
El encuentro tuvo lugar a finales de noviembre de 2024. La preocupación dio paso a la alegría. Este acontecimiento es un signo de la eficacia de la oración y de la invocación del padre Caffarel, él que tanto ensalzó el sacramento del matrimonio. Nuestro vínculo con los ENS sale reforzado, en un periodo en el que hemos asumido una responsabilidad en el movimiento.

Paul y Monique Harris (EE. UU.)

Estos dos últimos años, nuestras vidas han cambiado, porque Monique y yo, de 76 y 78 años, liberados de la carga y el estrés ligados a la gestión de nuestras carreras, hemos renunciado a nuestra vida de jubilados y a la esperanza de irnos de vacaciones y hacer viajes largos, y hemos hecho un sacrificio total para cuidar de nuestra nieta. La acogimos en nuestra casa para atender sus problemas de salud, asegurarnos de que asistiera a la escuela y le fuera bien, y ofrecerle un hogar de amor, seguridad y protección personal. Como Jesús lo hizo por nosotros, hemos sacrificado nuestros deseos personales por el bien de nuestra nieta.

En junio de 2023 supimos que nuestra nieta padecía desde hacía varios meses una enfermedad desconocida y que había sido seguida por su médico de cabecera, sin éxito. Después, durante su estancia con nosotros, la llevamos a dos hospitales pediátricos especializados y, durante las consultas, se sometió a numerosas pruebas especializadas, consultó a un infectólogo, a un reumatólogo, se hizo una prueba genética muy especializada y análisis de médula ósea, etc., sin éxito. Tras nueve meses de oraciones (abuelos, matrimonios de los Equipos de Nuestra Señora y otras personas) pidiendo un milagro por intercesión del Padre Caffarel, sus síntomas desaparecieron a mediados de marzo de 2024 y no han vuelto a aparecer.

Aquí tenéis más detalles sobre este milagro relativo a nuestra nieta, Brieanna M. Harris. En junio de 2023, Brieanna empezó a sufrir fiebres altas. Según Brieanna, durante el verano se sentaba al sol en los días calurosos, en pleno verano, intentando entrar en calor y evitar los escalofríos. En agosto de 2023 llevamos a Brieanna a un viaje corto y la vimos tiritar fuera en un día caluroso, al sol. Durante la noche se despertó temblando con tanta violencia que lo primero que hicimos por la mañana fue llevarla directamente a urgencias. El hospital infantil Randall le administró de inmediato analgésicos por vía intravenosa y le hizo varios análisis de sangre. Como no se encontró ninguna causa para sus escalofríos y su fiebre, el hospital la dio de alta.

Llevamos a Brieanna de vuelta a su casa. Unos días después, Brieanna nos llamó hacia medianoche porque no conseguía localizar a sus padres. Tenía la temperatura alta y sufría temblores y escalofríos dolorosos. (Su habitación estaba en la planta baja y la de sus padres en la planta superior). Llevamos a Brieanna de nuevo al hospital infantil Randall, donde fue ingresada y se programaron más pruebas. Su nivel de hemoglobina era tan bajo que Brieanna recibió una “unidad de sangre”. El hospital la mantuvo varios días para consultar a un infectólogo y a un reumatólogo. No se encontró un diagnóstico definitivo y Brieanna fue dada de alta. Unos días después, llevamos a Brieanna a nuestra casa por recomendación de un asesor hospitalario y convencimos a sus padres para que la dejaran quedarse con nosotros e ir a la escuela cerca de casa. Mientras tanto, en la escuela y en casa, sus fiebres altas y sus temblores incontrolables continuaban varias veces al día. La recomendación del reumatólogo fue utilizar dosis altas de Tylenol para intentar controlar los escalofríos y las fiebres cíclicas. A pesar de este protocolo, la semana siguiente tuvo dos episodios de fiebre alta de “105 F”. Así que llevamos a Brieanna al hospital infantil más grande de Portland, el Dornbecher Children’s. Recurrieron a un equipo de especialistas del complejo hospitalario, pero aun así no lograron encontrar ni la causa ni el remedio al sufrimiento y al dolor de Brieanna. Finalmente, en enero de 2024, los resultados de un análisis de médula ósea indicaron que Brieanna era portadora de un “marcador genético” de una enfermedad autoinmune grave, pero seguía sufriendo periódicamente fiebre alta y temblores. Mantuvimos a Brieanna en casa y le ofrecimos un hogar seguro y lleno de cariño lo mejor que pudimos. Las fiebres y los temblores persistían, pero conseguimos controlarlos. Luego, en marzo de 2024, tras rezar sin descanso al Padre Caffarel por su curación, sus fiebres y sus temblores desaparecieron.

Como matrimonio enlace de los Equipos de Nuestra Señora para los Amigos del Padre Caffarel, Monique y yo rezamos cada día para que el Padre Caffarel intercediera por Brieanna y por nuestra familia. Los matrimonios de nuestro equipo también siguieron rezando. Cada viernes, durante más de dos años y aún hoy, nos hemos unido por videoconferencia a otras cuatro parejas de nuestro equipo para rezar por Brieanna y por otro miembro del equipo que estaba en tratamiento contra el cáncer. También ofrecimos nuestras oraciones en las misas diarias y dominicales.

Los beneficios recibidos no se explican fácilmente. En primer lugar, los problemas de salud de Brieanna parecen haberse curado y no han reaparecido. Eso es lo que trajo a Brieanna a nuestra casa, donde nos encontramos como “nuevos padres”. Brieanna tiene un rendimiento escolar excelente, ha sacado notas muy buenas y ha hecho muchos amigos. Estos dos últimos años, Monique y yo hemos constatado una transformación radical en la actitud de Brieanna. Antes se mostraba muy rebelde y colérica con los adultos. Nos sentimos bendecidos al ver a Brieanna convertirse en una persona maravillosa, aportando una nueva vida y un amor nuevo y joven a nuestro hogar… y cuando la consolamos, ella nos consuela. También vamos juntos a la iglesia, y a menudo es Brieanna quien elige la iglesia… realmente forma parte de nuestra familia…

Nuestras vidas han cambiado para siempre. Lo sacrificamos todo por la voluntad de Dios y por el bien de los demás antes que por el nuestro. Brieanna necesita un hogar seguro y lleno de cariño, del que creemos que se ha visto privada durante la mayor parte de su vida. Nos comprometemos a ser su refugio y a apoyar su desarrollo durante los próximos años… Lo que hacemos por Brieanna es más importante y nos aporta más que cualquier otra cosa en el mundo. Sin Brieanna, temo que nuestra vida no sea más que un vacío y una existencia monótona. Con ella, tenemos desafíos y alegrías inimaginables.

Llamamos a las alegrías que recibimos cada día nuestros “sacramentos angélicos”. Gracias, Jesús.