Su vida, su obra

“Para mí hay un antes y un después de ese marzo de 1923. Aquello me marcó, y desde aquel día solo tuve un deseo: entrar yo mismo en esa intimidad con Cristo; y también el deseo de llevar ahí a otros, porque esto ha sido lo capital en mi vida, me ha dado la alegría y la gracia de vivir, el impulso de vivir. De ninguna manera puedo dejar de desear para los demás ese encuentro con Cristo vivo, ese descubrimiento de que Dios es amor.”

Henri Caffarel, Conferencia 25 de marzo de 1973

Henri Caffarel

La Génesis

Henri Caffarel nació el 30 de julio de 1903 en Lyon. Fue bautizado el 2 de agosto de 1903 y ordenado sacerdote el 19 de abril de 1930, en París. Falleció el 18 de septiembre de 1996 en Beauvais y está enterrado en el cementerio de Troussures.

“¡Ven y sígueme!” Esta palabra del Señor está inscrita en su tumba porque, en marzo de 1923, se produce el acontecimiento que orientará toda su vida: “A los veinte años, Jesucristo, en un instante, se convirtió en Alguien para mí. ¡Oh! Nada espectacular. En aquel lejano día de marzo, supe que era amado y que amaba, y que a partir de entonces entre Él y yo sería para toda la vida. Todo estaba decidido”.

El joven Henri Caffarel conoció a “Alguien”. Así, todo lo que fundaría y organizaría se haría poco a poco, tal como el Señor se lo mostraría. El Cardenal Jean-Marie Lustiger habla del padre Henri Caffarel como “un profeta del siglo XX”. Así, él era consciente de hacer “algo nuevo para la Iglesia”.

Henri Caffarel es tocado por el amor del Señor. El ministerio del padre Henri Caffarel estará al servicio del amor, “ser amado, amar”. El amor del Señor es para él fuente de dinamismo y de vida. Desde el principio está en armonía con las parejas que desean desarrollar su amor a la luz del Señor…

Cualquiera que sea la obra emprendida, el padre Henri Caffarel tiene un solo objetivo: poner a cada uno ante el Señor, origen de toda vocación.

Henri Caffarel concluye: “Todo estaba decidido”. Esta es una conclusión muy a su manera… “Ya no hay que discutir, se obedece, se trabaja, no se infla uno con los servicios prestados, y, cuando se acaba, uno se va…”
Es rigor, exigencia, precisión en los detalles, voluntad de llegar hasta el final, mirada concreta sobre los acontecimientos y los seres, capacidad de despojarse de todo lo que no va en el sentido de lo que él “ve”…